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Arquitectura nazi

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Arquitectura nazi
Patio de la Nueva Cancillería del Reich (1938) de Albert Speer.

La arquitectura nazi es un estilo arquitectónico, expresión de la arquitectura promovida por el Tercer Reich en Alemania desde 1933 hasta su caída en 1945. Se integra en las arquitecturas totalitarias que surgen durante la primera mitad del siglo XX en Europa y que se desarrollan regional y temporalmente al amparo del totalitarismo al que sirven, teniendo como objetivo enaltecer los valores de dichos regímenes totalitarios.

La arquitectura era parte de los planes del Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei (Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán) para la realización de un renacimiento cultural y espiritual de Alemania inculcando valores y creencias a la población alemana a través de grandes construcciones como materialización del volksgeist, el espíritu de su pueblo, y de la superioridad de la raza aria. La armonía que primará en sus edificios será el equivalente a la homogeneidad ideológica y racial de los alemanes.

Producir un arte nacionalsocialista exigía encontrar unas raíces que se localizan en el pasado pagano alemán, la Grecia clásica y la Roma imperial. Hitler decía que la nueva Alemania debería ser una armónica comunión entre el gusto por la belleza de los atenienses y el culto por la fuerza y la pureza racial de los espartanos. Asimismo, consideraba que los romanos conformaron un imperio ario primigenio y quiso emular su arquitectura a través de un estilo original.

Características

Estilos predominantes


En la arquitectura, la ideología nazi adoptó una actitud pluralista que se caracteriza por tres formas: una reinterpretación del neoclasicismo, un estilo vernáculo que se inspiró en la arquitectura rural tradicional, especialmente alpina; y un estilo utilitario seguido para grandes proyectos de infraestructura y complejos industriales o militares. Todo ello teniendo en cuenta la máxima de que el estilo de construcción era inseparable de su función.

Si bien la forma y el estilo utilizados para la construcción de los edificios dicen mucho sobre quién los creó, cuándo se crearon y por qué se crearon, los edificios nazis eran la expresión de la esencia del partido, independientemente del estilo particular utilizado en el caso individual.

Funciones primarias


La arquitectura nazi tiene tres funciones principales en la creación de su nuevo orden: una función teatral, una función simbólica y una función didáctica. Además, la arquitectura nazi no era solo un método para producir edificios que tenían una función determinada, sino que también tenía como propósito crear un estilo de vida ario.

Teatralidad
Catedral de la luz en Nuremberg.

La arquitectura nazi se destina principalmente a la actividad política mediante la creación de espacios destinados a encarnar los principios en que se basaba la ideología nazi. Es a partir del uso por Albert Speer de estandartes para las celebraciones del Primero de Mayo en el parque Lustgarten, cuando los nazis quisieron vincularse a su pasado alemán.

Los nazis juntarían a la comunidad con la arquitectura creando un escenario para una experiencia comunitaria, con grandes congregaciones, convirtiendo los lugares en emblemáticos para sumar trascendencia a los actos y a lo que en ellos se transmitía. Los edificios estaban destinados solo para el pueblo alemán; la gran sala de Berlín no era la casa de un pueblo supranacional, como los que están en construcción en la Unión Soviética, sino el lugar donde decenas de miles de ciudadanos entrarían en una unión solemne y mística con el líder supremo de la nación alemana.


Simbolismo
Castillo de Wewelsburg

El simbolismo se utilizaba para dar un significado más allá de lo que eran realmente, apoyándose en la religión y ciertos mitos, pasados o auto-creados.

La arquitectura nazi en su visión más cruda era una versión de la arquitectura neoclásica o una mímica de lo étnico y de un nacionalismo romántico transportado a edificios y estructuras. El ejemplo más notable de esto es el complejo del castillo de Wewelsburg, rediseñado de manera mitológica como lugar de culto para las SS. El estilo neoclásico, elegido con una clara visión simbólica, se usó principalmente para edificios públicos urbanos o edificios del partido, como el campamento Zeppelin en Nuremberg, el Volkshalle previsto para Berlín y la sala Dietrich Eckart en Berlín. Este estilo no solo se usó para la construcción física de edificios, sino también para el uso de proyectores que formaron una "catedral de la luz", utilizada durante las reuniones del partido en Nuremberg.

El estilo nacional-patriótico se usó principalmente en áreas rurales para instalaciones de alojamiento o de una comunidad como el Ordensburg en Krossinsee, los muros y las torres de vigilancia de KL Flossenbürg y KL Mauthausen. También se aplicó a las nuevas ciudades rurales como representantes del período medieval, para simbolizar el período en el que Alemania no tenía ningunas influencias extranjeras y cosmopolitas. Este estilo también se utilizó aunque en menor medida para edificios con usos modernos como la radiodifusión, los servicios meteorológicos y el edificio administrativo de la oficina de correos.

En última instancia, la arquitectura nazi no tenía por que ser agradable, su propósito era cumplir su tarea, especialmente simbólica. Hitler, de hecho, vio los edificios del pasado como representaciones directas de la cultura que los creó y creía que debía usar la arquitectura para transmitir su tiempo y su espíritu a la posteridad, a través de estructuras simbólicas y emblemáticas, y que todo lo que quedaba para recordar a los hombres de las grandes épocas de la historia era su arquitectura monumental. Como dijo Hitler en un discurso: "El objetivo de la arquitectura y la tecnología nazi debería ser crear las ruinas que serán en mil años, y así superar la transitoriedad del mercado". En el centro de esta teoría estaba Albert Speer. La teoría del valor de la ruina podría verse como un concepto retrospectivo, sin embargo, lo que hace es mirar los tipos de edificios que sobreviven al tiempo y entender por qué sobrevivieron, tratando de construir otros nuevos para el III Reich en base a esa comprensión.

Tan importante fue el simbolismo que se pretendía en los edificios que su forma se decidió mucho tiempo antes de su construcción y, en algunos casos, incluso antes de los eventos que querían simbolizar. El mismo Speer comentó que muchos de los edificios que Hitler le pidió que construyera eran para glorificar las victorias que aún no había ganado. Hitler hizo bocetos de edificios que había esperado construir en 1920, cuando no había ni la más mínima esperanza de que se construyeran.

Los símbolos vinculados al nazismo se usaban regularmente en las decoraciones de los propios edificios. El águila con fauces retorcidas, frisos heroicos y escultura fueron muy comunes. Con frecuencia, los lemas o citas de Hitler's Mein Kampf o de varios discursos fueron colocados en puertas o tallados en las paredes. El mensaje nazi estuvo presente en frisos, alabando el trabajo, la maternidad, la vida agrícola y otros valores. Los desnudos musculares, un símbolo de la fuerza militar y política, protegieron, por ejemplo, la entrada de la Cancillería de Berlín.


Didáctica

Hitler veía la arquitectura como "La Palabra en la Piedra", un método para impartir un mensaje. Esta era una arquitectura de régimen dirigida principalmente a fines de propaganda general, con la intención de transmitir un mensaje específico que todos los alemanes entenderían.

Los nazis pensaron que la arquitectura desempeñaría un papel en la creación de un nuevo orden, proporcionando un medio para transmitir su mensaje con símbolos para enseñar de manera indirecta. La arquitectura, como cualquier otra forma de arte, existía para servir a la orden nazi, sin la trascendencia de seguir o no los estilos arquitectónicos existentes, mientras se mantuviera la finalidad didáctico-propagandística.

Gigantismo


Pabellón alemán de la Exposición Internacional de París de 1937

Muchas de las construcciones lanzadas por el régimen nacionalsocialista están marcadas por el gigantismo. Las motivaciones de este recurso al gigantismo son específicas y provienen de una voluntad política declarada. El objetivo por un lado era dar a los alemanes la conciencia de su propio valor, de confianza en sí mismos; por otro, se trataba también de dejar constancia para los siglos venideros de lo que había sido el genio alemán en esa era.

Inspirados en los romanos los nazis emplearon una arquitectura de tamaño colosal para intimidar y magnificar su grandeza. Como aquella, prestó atención a los monumentos arquitectónicos que celebraban o glorificaban una victoria: arcos triunfales, columnas, trofeos y un culto deslumbrante asociado con la subyugación de los demás. Como Albert Speer observó: "Los romanos construyeron arcos triunfales para celebrar las grandes victorias ganadas por los romanos, mientras que Hitler quería que se construyeran para celebrar las victorias que aún no había ganado".

Teoría de las ruinas


Para poder hablar a las generaciones del futuro, era necesario considerar la evolución de los edificios construidos bajo el régimen nacionalsocialista. Con este fin, Speer desarrolló la teoría del valor de las ruinas. Había que usar unos materiales y respetar ciertas reglas de la física estática en la construcción de edificios, de forma que después de cientos o miles de años, se parecieran a las ruinas dejadas por Roma.

Para ilustrar esto, Albert Speer encargó un plato de estilo romántico que presentaba la plataforma de la explanada Zeppelin después de siglos de abandono con cubierta de hiedra, la masa principal de la pared colapsada en algunos lugares, pilastras que se volteaban al revés, y la explanada seguía siendo reconocible. Hitler dio la orden de que en el futuro, los edificios más importantes del Reich se construyeran de acuerdo con esta "ley de las ruinas", deseando legar a las siguientes generaciones un patrimonio arquitectónico germánico. De acuerdo con Hitler, las civilizaciones retenidas por la historia son aquellas que han dejado atrás imponentes edificios.


Arquitectura de uso político

En la arquitectura oficial y política es donde se evidencia de forma especial la ideología nazi. Este compromiso entre la arquitectura y el régimen nazi comenzó con la aprobación del programa de edificación del régimen, que conllevaba una fuerte divulgación propagandística contra el nuevo estilo moderno. Estas propuestas fueron acogidas en el seno del partido nazi de buen grado, pues consideraban que la cultura y la sociedad alemana tenían que hacerse ver en una arquitectura específicamente Nacional Socialista.

En este estilo arquitectónico se ve reflejado la gran tradición que desde siempre había enlazado el arte alemán con el arte clásico. El arte clásico siempre fue para Alemania fuente de inspiración y energía; bien sea en su forma exterior, en la idea o como ideal de la gran unidad entre el arte y la vida. De esta manera, la arquitectura alemana apoyándose en su gran riqueza natural aprovecha sus recursos materiales imprimiendo un carácter propio a las construcciones. El uso de la piedra o el ladrillo le dan a esta nueva ideología arquitectónica una unidad de construcción, desechando el característico esqueleto que se estaba desarrollando en el estilo moderno.

Arquitectura para el ocio

La arquitectura de ocio fue fundamental para entender el proyecto que quería asentar Adolf Hitler en el Tercer Reich. El Régimen Nazi quiso imitar el arte clásico de Grecia y Roma, dos civilizaciones que realizaron grandes complejos arquitectónicos como teatros, anfiteatros o circos. En el caso alemán, la arquitectura de ocio fue realizada por Paul Ludwig Troost y Werner March.

Paul Ludwig Troost fue considerado como el creador del nuevo estilo arquitectónico que seguirían otros intelectuales como Ludwig Ruff o Albert Speer. Troost fue el ideólogo de las primeras construcciones como la Haus der Kunst (Casa del Arte Alemán) o el Führerbau, mientras que Werner March fue el encargado de realizar obras como el Estadio Olímpico de Berlín o el Teatro del Bosque de Berlín

Arquitectura residencial

El propósito no fue el uso de un determinado estilo de diseño, sino una nueva política de la vivienda, que incluía la reintegración al campo de los habitantes de las ciudades, cumpliendo así las promesas del programa político que el régimen nazi expuso en su subida al poder. Las viviendas tenían una planificación y un estilo que era distinto a los criterios nazis aplicados a otros tipos de edificios.

El objetivo principal de este programa de viviendas era básicamente que la metrópoli se disolviera y que el pueblo volviera de nuevo al campo para así poder reencontrar las raíces de la nación con el contacto con la tierra, ya que la ciudad había destruido los sentimientos de los hombres por su tierra natal. Y por ello la reincorporación de la población urbana al campo era uno de las principales tareas del gobierno Nacional Socialista. Para los nazis la ciudad era la muerte de la nación ya que para ellos en la metrópoli las familias después de un tiempo dejaban de tener hijos y hacían que la nación se fuera desintegrando.

Pero a pesar de todas estas ideas, programas y propaganda solo hubo un tipo de agrupación de viviendas que se ajustaba a las normas del programa caracterizadas por estar situadas a una distancia considerable, más allá de los barrios periféricos de las ciudades. Eran unas casas unifamiliares con jardines, muy caras y habitadas sobre todo por la burguesía media. Los nazis comprobaron que seguían sus criterios pero que el tipo de casa no servía para la descongestión de la metrópoli y para esto el régimen apoyó un tipo de viviendas de tamaño mínimo con huertos que favorecía esta idea de alojamiento público. Se fabricaron centenares de estas pequeñas colonias compuestas por cien o doscientas casas, casi siempre para trabajadores de las nuevas fábricas que se edificaban en zonas industriales de las afueras.

Arquitectos

Referencias

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Editores y colaboradores de este artículo ¿?
    


   » Alberto Mengual Muñoz   » (Ana)   »  Iñaki M.B.

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