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Jardín botánico de Medellín

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Jardín botánico de Medellín

El Jardín botánico de Medellín "Joaquín Antonio Uribe" es un jardín botánico de unas 14 hectáreas de extensión, ubicado en la ciudad colombiana de Medellín, cuenta con una importante colección de Orquídeas preservadas en el orquideorama. Tiene la condición de ser centro de cultura y educación ambiental, de enorme riqueza florística con más de 1.000 especies vivas y 4.500 individuos.

Hoy día convertido en un sorprendente y apasionante monumento a la naturaleza, transformado también en 2007 en joya arquitectura, este lugar data del siglo XIX, cuando sólo existía allí la llamada Casa de Baños el Edén, un restaurante familiar tipo estadero. Posteriormente, a principios del siglo XX se llamó sucesivamente Bosque Centenario de la Independencia y posteriormente sólo El Bosque, apelativo con el cual duró más de 50 años, al igual que sus instalaciones tradicionales, un gran lago central con navegación en canoa‏‎ de remos, paseos en burro y naturalmente algunas especies Botánicas.

Adquirió el nombre de Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe en el año de 1972, cuando sus instalaciones se ampliaron para dotarlo del orquideorama inicial, una colección mucho más amplia de especies vegetales, auditorio, biblioteca, museos y zona de comidas más amplias para los visitantes.

Pese a que durante muchos años el Jardín no fue objeto de suficientes cuidados por parte de la administración, dada la importancia que han adquirido los recursos naturales y la ecología, hoy día se encuentra perfectamente renovado y modernizado, forma parte del conjunto de equipamientos urbanos de la zona norte de Medellín junto con el Parque Norte, el Planetario, el Parque Explora y el Parque de los deseos, y es así como con el lento paso de los decenios ha llegado a convertirse, de un pequeño lugar que fuese en el siglo XIX, en uno de los más bellos sitios de Antioquia, el país y el mundo dedicados a la botánica.

Sus colecciones de especies y especialmente de flores son destacadas en el país y meca de la flor nacional de Colombia, la orquídea.

Además de los turistas y locales que permanentemente lo visitan, el Jardín, su Orquideorama y sus variadas colecciones de especies, cuentan con todo un grupo de Mecenas‏‎ y patrocinadores amigos de la naturaleza, la ecología, las ciencias botánicas y biológicas y, además, del turismo, actividad en la cual la ciudad está empeñada.

Historia[editar]

Los Baños El Edén[editar]

A finales del siglo XIX se inicia la historia del Jardín Botánico de Medellín, cuando los terrenos que hoy ocupa comenzaron a tener vocación recreativa, en lo que entonces era conocido como la Casa de Baños El Edén. La finca era propiedad de don Víctor Arando y luego de las hermanas Emilia y Mercedes Arango P., “solteras, mayores de edad y vecinas de este distrito”, como está consignado en una escritura pública.

Medellín contaba en aquel tiempo con 40.000 habitantes, y la finca era arrendada a familias que disfrutaban de los baños y que además saboreaban las delicias de la gastronomía popular que se ofrecía en el lugar. Era una especie de “estadero”, parecido a los de hoy, reconocido como centro de sano esparcimiento gracias al cuidado de las señoritas Arango, donde las familias que llegaban en tranvía, a caballo o en carreta pasaban el rato en los baños, mientras comían los platos típicos de la región. Un documento de la Biblioteca del actual Jardín Botánico cuenta que “iban los señores de la Villa en coche o a caballo por el camellón de Bolívar o por la carretera del norte, a tomarse sus copetines con mujeres hermosas y generosas, conversar, hacer negocios y concertar alianzas matrimoniales”.

Comenzó a decaer El Edén cuando se prolongó la ruta del tranvía hasta Bermejal, donde se crearon establecimientos que llamaron más la atención de los anteriores clientes de la casa de baños. Para entonces, ya se empezaba a gestar una nueva etapa en la historia de este terreno.

Bosque de la Independencia[editar]

A comienzos del siglo XX, se acercaba el primer centenario de la Independencia de Antioquia, por lo cual las organizaciones civiles y estatales más destacadas, encabezaron la conmemoración de la fecha para que fuera inolvidable. Luego de muchos trámites y consideraciones, sumados a otros acontecimientos que también marcaron el aniversario, la Junta Organizadora de la Celebración del Centenario y la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín logran que el gobierno nacional - en ese momento Carlos E. Restrepo era Presidente de la República- dé un auxilio de $15.000, de los cuales $5.000 son destinados a los gastos de celebración y $10.000 se trasladan a la Sociedad de Mejoras Públicas para la compra del terreno en el que se crearía un nuevo bosque para Medellín.

Luego, Ricardo Greffestein, Presidente de la Sociedad, inició la búsqueda de un lote adecuado para realizar el proyecto. Después de considerar varias opciones, determinó que el sitio ideal era la finca El Edén, por su extensión y por sus abundantes aguas propias. Pronto se hizo la negociación con las hermanas Arango.

Ricardo Greffestein y Leocadio Arango se destacan junto al de otros personajes que comienzan a trabajar intensamente por hacer que ese ideal pudiera concretarse. Reciben un campo estéril, pedregoso, aparentemente adverso para que allí creciera un conjunto vegetal importante. Las contingencias fueron muchas y diversas, pero junto a ellas, comienzan a darse también los resultados. Así, el 11 de agosto de 1913 se crea el Bosque Centenario de la Independencia, que luego fue conocido como Bosque de la Independencia y, finalmente, sólo como El Bosque.

El lote inicial, que más adelante pasó a ser propiedad del Municipio de Medellín, se agregaron otros terrenos y fincas aledañas comprados o donados por particulares, hasta configurar un terreno considerable. Y el lugar vuelve a convertirse en el epicentro de la actividad recreativa de la ciudad.

Se construye allí el primer hipódromo de la ciudad, con una pista doble de carreras de caballos. Aprovechando las aguas existentes, se crea un lago donde los visitantes podían pasear remando en Barcas. Cerca se construye un edificio para bar-restaurante y pista de baile. En lo que hoy es el Salón Restrepo, un sitio de eventos, funcionaba una pista de patinaje. Además el Bosque de la Independencia contaba con vivero, canchas de tenis, trencito, juegos infantiles, un incipiente zoológico y hasta el servicio de venta de animales domésticos (perros y gatos).

Las historias se crearon, quedándose en la memoria de los habitantes de la época. Se convirtió en tradición, por ejemplo, que los novios llevaran a su amada, acompañada de la suegra, a navegar en las barcas, de las que se decía que sacaban ampollas incluso a las manos más callosas. En la proa se sentaba la suegra, mirando para adelante, la novia atrás y el conquistador en el medio, remando, mientras disfrutaba de los mimos de su enamorada, sin ser vistos por la guardiana que contemplaba el paisaje al frente.

El Bosque fue el lugar de las celebraciones patrias, sede de competencias náuticas y de pesca, foco de carreras de encostalados y concursos con vara de premios, epicentro de las retretas y de las representaciones teatrales o folclóricas que se hacían cuando existía la concha acústica. La ciudad entera se reunía en este sitio, apreciado desde entonces como un verdadero espacio público, al que concurrían las familias de alto nivel socioeconómico y también las de los trabajadores y obreros. Mientras los niños paseaban en burritas, los adultos se entregaban a otras diversiones, como el baile que comenzaba a la una o dos de la tarde y se prolongaba hasta las nueve de la noche, o hasta que había quién le pusiera monedas al piano del bar.

En cincuenta años el Bosque de la Independencia permitió el entretenimiento de los habitantes de Medellín. Llega entonces el declive, añadiendo el surgimiento de casas de citas en los alrededores, lo que lleva a la crisis la administración del Bosque. Sus 235.000 varas de extensión eran uno de los lugares más apreciados de la ciudad.

Jardín Botánico[editar]

En 1968 comienza otra etapa para el terreno. Por esos días regresaba de Australia la señora Elena Baraya, Presidente de la Sociedad Colombiana de Orquideología, con una noticia extraordinaria: Medellín sería la sede de la VII Conferencia Mundial del Orquideología.

Este evento fue el generador de un proceso que llevó a transformar profundamente el Bosque de la Independencia. Se unen con tal fin la Sociedad de Mejoras Públicas, la Sociedad Colombiana de Orquideología, el Municipio de Medellín y el Club de Jardinería. Juntos crean una Fundación privada sin ánimo de lucro, que le da vida al Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe, como homenaje al sabio naturalista antioqueño. La nueva institución es inaugurada el 19 de abril de 1972, en el marco de la VII Conferencia Mundial de Orquideología. El evento marca un hito en la historia de la ciudad, pues por esos días Medellín giró en torno a las 62 delegaciones colombianas y extranjeras, representantes de 16 países, que se encontraron aquí para exhibir las más bellas orquídeas del mundo.

Así empezó la historia del Jardín Botánico y la meta que se trazó la nueva institución fue el fomento y el desarrollo de las ciencias naturales, en especial de la Botánica, a través de la investigación y la conservación de la flora. Se propuso también crear un ambiente propicio para la educación ambiental y aportar un espacio para presentar la flora colombiana, además de constituirse en un atractivo turístico y ecológico importante de la ciudad y servir de sede para la realización de diferentes eventos culturales y educativos. En mayo de 1979 fue declarado Pabellón de Flora y pasó a formar parte del antiguo Sistema de Parques Nacionales, hoy Sistema Nacional Ambiental (SINA). En 1985 fuera declarado Patrimonio Cultural de Medellín.

La institución con su largo trabajo realizado la ha convertido en una de las entidades más respetadas y reconocidas de Colombia por su vasto dominio en la exploración, la preservación y la conservación de la flora colombiana, con énfasis en la regional. El prestigio de su labor llevó a que el Jardín Botánico fuera declarado Patrimonio Cultural de Medellín, avalado por hechos como ser parte desde 1989 de la Red Internacional de Jardines para la Conservación, dentro de la Estrategia Mundial de la Conservación en los Jardines Botánicos, con la colaboración de la FAO, UNEP, UNESCO, WWF, UICN y BGCI, entre otras organizaciones mundiales.

Colecciones[editar]

  • Palmas
  • Orquídeas
  • Cycadales
  • Jardín del desierto
  • Plantas Medicinales y aromáticas
  • Heliconias
  • Plantas económicas


Equipamiento[editar]

  • Biblioteca del Jardín Botánico. Especializada en la materia, fue creada con el propósito de servir de apoyo a la investigación científica de la flora de Colombia. En 1978 fue fortalecida para ampliar sus servicios y enriquecer sus colecciones, con textos académicos que permiten las consultas de la población escolar circunvecina. Así, la biblioteca logra atender a públicos neófitos, aficionados o profesionales, incluyendo en sus servicios programas de todo tipo. Como respaldo, esta área cuenta con el apoyo de varias redes institucionales, como el Grupo de Unidades de Información Especializada –GUIE-, el Grupo de Bibliotecas Escolares y Públicas de Medellín y el Área Metropolitana y el Grupo de Servicios al Público de las Unidades de Información –SERVINFO-, lo que asegura una preparación constante e información de calidad para los usuarios.
  • Orquideorama. Es un Orquideario especializado en el cultivo, preservación y exposición de orquídeas, para lo cual se garantizan unas condiciones muy específicas de temperatura y humedad. Su diseño es inspirado en las formas orgánicas y sistemáticas presentes en la naturaleza. En su espacio de 5.000 m² se construyeron diez árboles-flor en una estructura de acero, recubierta por una piel de pino pátula; cada árbol-flor es una especie de árbol que abre su follaje y se juntan con otros, conformando el techo y el interior a manera de celdas de un panal. El espacio que se deriva es un jardín cubierto, en el que se realizan exposiciones permanentes y temporales de flora, enfocado principalmente en varios tipos de orquídeas (flor emblemática de Colombia), además de todo tipo de eventos empresariales, recreativos, sociales o académicos.
  • Edificio Científico. En el funciona el herbario, un laboratorio especializado en Etnobotánica, departamentos administrativos y el grupo de paisajismo y Silvicultura Savia. Integrado al edificio está el invernadero y Vivero científico, en el cual es posible realizar de manera controlada el cultivo de colecciones y zonas de vida, a la vista de los visitantes. El edificio cuenta con ventanales transparentes con el fin de aprovechar mejor la luz natural y evitar el consumo exagerado de energía, otra ventaja en el diseño es que el aire entre se humecte con un espejo de agua, que esta ubicado alrededor del edificio, para que refresque los espacios internos sin necesidad de ventilación artificial, aunque el único que si tiene es el herbario.




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Alberto Mengual

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