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Casa Alcino Cardoso

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Casa Alcino Cardoso
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La Casa Alcino Cardoso, obra de Alvaro Siza construida en Moledo do Minho (Portugal) durante 1971 es una adaptación de dos pequeñas construcciones agrícolas que incluye una ampliación para responder al programa de casa de vacaciones, donde se intenta recuperar el carácter de los edificios y del paisaje plantado de viñedos.

En un terreno colindante se recuperaron, varios años más tarde, otras construcciones rurales que han permitido albergar un confortable turismo rural.

Este proyecto es especialmente significativo porque, en primer lugar, aborda el delicado tema de la relación entre lo viejo y lo nuevo en arquitectura, y lo resuelve de manera ejemplar. Se ha conservado el carácter de las preexistencias, como los muros de piedra, y el tejado a dos aguas con teja portuguesa. Por sus dimensiones, el volumen preexistente domina sobre el añadido de la ampliación, que está parcialmente semienterrado estableciendo una relación de escala muy clara. La altura del nuevo pabellón se corresponde con la altura de los soportes de la vid, con los que también se relaciona en planta, reproduciendo su disposición a lo largo del frente principal: se obtiene así un añadido que es discordante con el carácter de las construcciones preexistentes pero que, a su vez, está muy integrado en el paisaje.

El mueble semicircular pensado como armario ropero explícita a escala del mobiliario el principio geométrico que se ha seguido para resolver las diversas partes del proyecto. Como una cremallera, une y contrapone cosas distintas: todas las nuevas piezas —el pabellón de los dormitorios, la cocina, el mueble esquinero— se relacionan siempre con un elemento dominante según el mismo principio geométrico. En planta, el nuevo cuerpo triangular, con cinco dormitorios, se organiza rigurosamente sobre la base de la partitura de la fachada y del módulo estructural. Todos los ambientes están subdivididos sobre la base de este trazado constructivo. No existen cuerpos intermedios entre ambas construcciones. Una pequeña escalera resuelve el salto de cota interior entre ambas partes y marca el punto de transición. La sala y la cocina se sitúan en la casa existente. El nuevo edificio se ha construido sobre un basamento de piedra y, sobre él, una carpintería continua. El basamento se presenta como un muro de contención que surge del terreno en ligera pendiente y que proporciona el soporte horizontal a toda la vidriera. Nos cuentan que una carpintería encontrada en el lugar fue llevada al taller y utilizada como modelo. Este diseño tradicional fue utilizado en las mismas fechas también en la casa de Oporto y en Caxinas. Sin embargo, en este caso adopta un papel constructivo distinto: la carpintería se entiende como fachada continua, como muro cortina, y no como una ventana en un muro.

La fachada termina de manera que oculta tanto el canalón como el canto de la cubierta, resolviendo con tablas de madera empotradas el canalón y el encuentro con la carpintería de la fachada. Este detalle, ligero y genial, ciertamente no fácil de resolver, es un punto fundamental del proyecto. En sección puede apreciarse el contraste entre el grosor del basamento y la frágil carpintería continua enrasada con la cara interior. El sistema de abertura en guillotina permite abrir casi completamente todo el pabellón como si se tratase de una galería-mirador. En términos constructivos, la estructura de madera se organiza en paralelo a la fachada principal y se apoya sobre los muros interiores de espesor limitado —que son tanto tabiques como muros portantes— y en las esquinas sobre pares de postes circulares en madera. La cubierta plana es de zinc. El techo está revestido con paneles de contrachapado de madera, como las puertas y los paneles correderos; las paredes divisorias están enlucidas y estucadas con un acabado brillante; los pavimentos son de corcho.

El sistema utilizado para subdividir los ambientes es especialmente significativo. La división entre el dormitorio y el baño se produce mediante paneles de madera completamente móviles o, incluso, sólo por medio de cortinas de plástico. Son elementos coherentes con el carácter del nuevo edificio, frágil, casi provisional, que hablan de una tectónica ligera y sensorial.

La estética material y constructiva adoptada encuentra en la arquitectura naval una posible referencia, confirmada al menos por la estrecha y fértil colaboración de Siza con un constructor local de barcos. Los interiores de esta casa de vacaciones impresionan mucho por su calidad cromática y por su ligereza. Sorprende, por ejemplo, el uso del color puro en las cortinas de plástico de las duchas, verde y naranja, y el amarillo de los tejidos usados para las camas. Pero quizá el aspecto más sorprendente sean las cortinas que discurren a lo largo de toda la vidriera: los tejidos, los mecanismos para moverlas, la eficacia, su naturaleza doméstica. Se utilizan con la misma lucidez con que se organiza la planta. Las sombras de las hojas y el color de la intensa luz de la tarde filtrada por el tejido rojo y naranja crean una atmósfera mágica y exótica en las habitaciones. La relación entre la altura de la nueva construcción y las viñas se convierte en este sentido en un aspecto todavía más significativo del proyecto. Un proyecto en el que se advierte un fuerte grado de experimentación, también en el aspecto constructivo. El más pequeño de los dos edificios preexistentes ha sido transformado en una unidad autónoma de vivienda. En su interior, completamente vacío, la madera es el único material utilizado tanto en términos de estructura como de revestimientos, verticales y horizontales. Una escalera de madera, algo separada de la pared, une los dos niveles.

Los espacios exteriores presentan una serie de elementos cuya procedencia no sabemos descifrar: preexistencias o nuevas presencias, todas ellas —muretes, bancos, pavimentos, repisas, tiestos— constituyen una especie de campo arqueológico sin datar.

En este sentido, la piscina es el elemento dominante: diseñada como un depósito agrícola de agua, se deforma y sus líneas se doblan para apuntar a ángulos ciertos, los de la casa o los de la parcela. Su geometría surge como síntesis de diversas presencias y del movimiento del sol.

Un portal «arcaico» de bloques de piedra, proyectado como una ruina desmoronada e inestable, hoy completamente envuelta por la vegetación, es la invitación circunspecta y ritual al acto de bañarse.


Planos

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Otras imágenes

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Referencias

  • Alessandra Cianchetta/Enrico Molteno: Álvaro Siza. Casas 1954-2004, Gustavo Gili ISBN 84-252-2008-4
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Columnadorica 3.jpgObras relevantes

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   » Alberto Mengual Muñoz   »  Iñaki M.B.

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