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Casa 33 en la Colonia Weissenhof/Información complementaria

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Weissenhof photo house Hans Scharoun east side Stuttgart Germany 2005-10-08.jpg

Encargo

En 1925 Ludwig Mies van der Rohe fue llamado para dirigir la exposición del Weissenhofsiedlung en Stuttgart, una suerte de ejemplo demostrativo a escala real de las posibilidades de la arquitectura moderna en el campo de la vivienda unifamiliar, que reunió los talentos de Le Corbusier, Walter Gropius, Ludwig Hilberseimer, J.J.P. Oud, Peter Behrens, Bruno y Max Taut, Hans Poelzig, Mart Stam, Adolf Rading, Víctor Bourgeois, Adolf G. Schneck, Richard Döcker, Josef Frank, Hans Scharoun y el propio Mies. Bajo un lenguaje unitario de arquitecturas blancas y cubiertas planas se delineaban ya unas miradas divergentes.

Mies conocía a Scharoun a través del Ring. Aun así, no estaba incluido en la lista inicial, sino solo en la de reserva, y su incorporación se produjo solo tras algunas ausencias de la lista inicial. Su inclusión en la lista definitiva no estuvo exenta de polémicas internas, teniendo que recurrir a una votación del comité de selección que arrojó seis fotos a favor, uno en contra y tres abstenciones. Karin Kirsch nos proporciona algunos detalles de este proceso:

"Su nombre siempre aparecía como una suplencia, cayéndose de la lista entre el 24 de julio y el 12 de noviembre de 1926. Fue a causa de la disputa de Mies con Hugo Häring, y la desaparición de Häring, Tessenow y Mendelsohn de la lista que se hizo necesaria la incorporación de nuevos nombres, dando como resultado su promoción al rango de “arquitectos para edificar”, conjuntamente con Bruno Taut, Poelzig y Behrens. Scharoun fue el único de los cuatro cuyo nombramiento exigió una votación especial del comité de edificación, en base a su ‘particular idiosincrasia’ en su actitud artística".

Esta controversia era en parte explicable debido a los inmediatos antecedentes del arquitecto: carente de obra previa construida, considerablemente más joven que la mayor parte del resto de participantes, debía únicamente su reciente reconocimiento a una serie de propuestas de concursos que habían proporcionado atención y rechazo a partes iguales, de ahí el cuestionamiento de Hans Scharoun por parte del comité de edificación y las referencias a su “particular idiosincrasia” que menciona Karin Kirsch.

La Weissenhofsiedlung de Stuttgart plantea el problema de la vivienda ⎯para Mies, esencialmente un problema arquitectónico, “ein baukünstlerisches Problem’’ como el básico de la nueva arquitectura. El primer paso a dar en la definición de los nuevos modos de habitar será la definición de la célula básica: a diferencia de posteriores Siedlungen, en Stuttgart predomina la vivienda unifamiliar o, como mucho, la hilera de viviendas. Bajo unas directrices comunes, nunca explícitas (pero si sugeridas) de predominio de formas puras, color blanco y cubierta plana, Mies concede una total libertad, sin restricciones ideológicas, tipológicas o constructivas a unos participantes que, bajo un ambiguo denominador común de “arquitectos de vanguardia” representan tendencias e intereses muy diversos. Ya se ha señalado como cada uno de los arquitectos utiliza su aportación como campo de investigación o demostración de sus intereses concretos: J.J.P.Oud y Bruno Taut, en torno a la vivienda mínima, Le Corbusier busca una aplicación de sus cinco puntos, Gropius y Hilberseimer, un sistema de modulación cara a un método de prefabricación, y el propio Mies, las posibilidades de una planta flexible con particiones móviles.

Hans Poelzig y Hans Scharoun constituyen quizás los casos de investigación más extremos, las notas más disonantes del tono general; sus obras serán “representativas de ese momento en que la violencia de una imposición formal entraba en conflicto con otros planteamientos capaces (...) de infiltrarse también en la ortodoxia moderna”. Para Scharoun, la aproximación que hace al vocabulario moderno más ortodoxo a partir de 1922/23, más que la “apertura de miras” que el arquitecto reconoce, supone la posibilidad de realizar una aproximación a las viejas ideas desde nuevos puntos de vista. No se trata tanto de un cambio de registro como de vocabulario. Sus contemporáneos serán los primeros en advertirlo.

El lugar

La parcela asignada al arquitecto, la número 33, se situaba en el extremo noreste de la actuación, en la confluencia de Rathenaustrasse y Hölzelweg, calles que limitaban la actuación por el Este y norte, respectivamente. Tenía una superficie de 405 m2 y un cierto desnivel, ascendente hacia el encuentro de las calles. Las parcelas vecinas serían asignadas a Peter Behrens (al Oeste, dando también a Hölzelweg), Mart Stam (al Sudoeste) y a Josef Frank, único arquitecto austríaco de la muestra (al Sur, con acceso desde Rathenaustrasse). Pertenecía al tipo D (el mismo que las casas asignadas a Stam, Rading, Behrens y Frank). El programa asignado a este tipo de vivienda, una vivienda aislada para una familia de dos adultos y dos niños; se establecían tres dormitorios (uno para los padres y otro doble y divisible para los hijos), estar, comedor, cocina y un estar supletorio. Se establecía que el tipo de casa D pudiera ser mantenida sin servicio (y sin habitación de este). Aun así, las determinadas interpretaciones llevaron en un primer momento a considerar la habitación suplementaria, como una habitación de servicio, en contra de las claras instrucciones de Mies. Scharoun no solo se acoge rápidamente a esta interpretación, por convenir a sus intereses, sino que, en un primer momento, la amplía para incluir no ya un área completa de servicio, sino también una habitación (con baño) de invitados, desapareciendo esta última opción en las sucesivas versiones.

La primera cuestión que aborda el arquitecto es el emplazamiento de la casa en la parcela, así como la relación entre esta y el jardín, y entre ambos y la calle (o calles) exteriores. En muchas de las otras propuestas de la Siedlung el jardín es considerado un mero contrapunto exterior abierto, en contraste con un interior cerrado en unas dimensiones de Existenzminimun, o bien, como en el caso de Le Corbusier, un tapiz verde, en el que se apoya ⎯como un objet trouvée⎯ la casa sobre pilotis. Para Scharoun es sin embargo, no ya contrapunto exterior o plano-base para un objeto autónomo, sino una parte integral de la vivienda; no un resto de naturaleza original, sino arquitectura, un artificio, hecha con otros medios. En viviendas posteriores, Scharoun se referirá a cada uno de los espacios específicos de los jardines como “habitaciones exteriores”, los que contará con la colaboración del paisajista Hermann Mattern.

La primera decisión a este respecto es la de situar la vivienda en el límite N-E de la parcela, el punto más alto, justo en la confluencia de las dos calles. Esta decisión, más o menos conservada en las sucesivas versiones, le reportará varias ventajas:

  • Orientación: Las zonas vivideras de la casa (estar, estudio y comedor en planta baja, dormitorio principal y terraza en planta alta) se benefician de la orientación sur.
  • Protección: La casa actúa como barrera de protección de privacidad entre las calles exteriores y el jardín, prolongación del ámbito doméstico en la naturaleza.
  • Accesos: El emplazamiento de la casa en la esquina facilita el acceso directo a esta posibilitando inicialmente dos accesos independientes: el principal, junto a la entrada de garaje, en Hölzelweg, y el de servicio, por Rathenaustrasse.
  • Jardín: queda enmarcado entre el cerramiento de Rathenaustrasse, los jardines de las parcelas contiguas y la casa, única masa edificada con cierta altura que, sin embargo, no arroja ninguna sombra.
  • Vistas: Las vistas del Estudio y comedor caen sobre el jardín. El área de estar contigua participa de las vistas privadas al jardín, como de las exteriores hacia el valle situado al SE, a través de Rathenaustrasse, desde una cota más alta.

Scharoun saca partido del desnivel existente en la parcela, elevando la cota de planta baja de la vivienda y el jardín algo más de un metro por encima del de las calles exteriores.

Con este gesto, logra privatizar el uso de estos espacios, prolongando los muros de contención en antepechos ciegos, de manera que los espacios de la planta baja, en vivienda y jardín queden fuera del alcance de miradas desde la calle.

El diseño inicial del jardín está muy pormenorizado: en apenas 260 metros cuadrados (los 2/3 de parcela que deja libre) Scharoun sitúa un amplio abanico de espacios individualizados para una serie de programas específicos; estos comprenden: un área de juegos infantiles con arenero (Kinder trockenplazt) y un gran árbol para dar sombra; un área de ejercicios gimnásticos; dos glorietas o cenadores (Lauben) protegidos por vegetación; un estanque y un pequeño estanque, junto al cual hay un plano de césped; dos terrazas pavimentadas a distinto nivel, frente al comedor (como una extensión de este, a través de un gran ventanal practicable de suelo a techo) y sobre este, en planta superior (marcado en planos como terraza para baños de sol, Sonnenbad); un pequeño patio-tendedero junto al garaje, y, cerrando la parcela a Rathenaustrasse, una doble hilera de arbustos (Stauden) para completar la privacidad del jardín.

Versiones

Se conservan cuatro versiones previas en los archivos Scharoun de la Akademie der Künste. Las versiones figuran en respectivas subcarpetas que se incluyen en el archivo nº 59, de los archivos Scharoun, correspondiente a la casa 33 de la Weissenhofsiedlung de Stuttgart, sin fecha o anotación alguna. Las versiones realizadas se incluyen no obstante en 33 láminas numeradas secuencialmente por el propio arquitecto, según desarrollo cronológico, además de otras tres mas sin anotación alguna, que han sido estudiado por Norbert Bongartz (1980), Christoph Bürkle (1986), Karin Kirsch (1987), Peter Blundell Jones (1995) y Klaus Kürvers (1996). Hasta el día de hoy, ningún autor ha podido precisar las fechas exactas correspondientes a cada una de las versiones salvo la lámina nº 30, que incluye la anotación “Breslau, 17.Marz.1927”. Hay que señalar que para Bongartz y Kürvers serían cinco, y no cuatro las versiones realizadas, mientras que para los restantes autores la quinta versión (láminas 22 a 33) no sería sino un desarrollo de la cuarta y prácticamente definitiva versión (láminas 15 a 21) . El archivo lo completarían otros cuatro planos sin numeración que incluyen plantas, acotadas y amuebladas y los cuatro alzados que definirían el proyecto de ejecución.

Todas las versiones comparten objetivos y determinadas estrategias proyectuales: La integración de la casa en el jardín, el desarrollo de la planta y volumetría exterior a partir de patrones de movimiento en el interior de la casa. El proceso parte de un planteamiento excesivamente generoso en programa y superficies que las sucesivas versiones van recortando, básicamente debida a problemas presupuestarios. Cada una de las versiones supone una modificación sustancial de las anteriores, un establecimiento de nuevas piezas en un juego cuyas reglas están fijadas de antemano.

Versión 1: Dos caminos

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En la primera versión, la casa ocupa todo el límite este de la parcela, lindando con el frente a Hölzelweg y asomándose en la esquina a Rathenaustrasse. La planta es un rectángulo de eje vertical ajustado e la esquina, posibilitando los accesos diferenciados: rodado y principal por Hölzelweg, de servicio por Rathenaustrasse; ocupa aproximadamente un tercio de la parcela, liberando el resto para el jardín, situado a poniente y elevado como toda la planta baja de la vivienda un metro por encima de la rasante exterior.

El interior de vivienda se organiza en torno a un eje vertical que separa en dos los espacios servidores (acceso, cocina, dependencia del servicio, aseo) de los servidos (despacho, comedor, estar). En el eje, Scharoun no sitúa un pasillo de comunicación —como hará en la versión definitiva— sino que separa ambos mundos por un muro que actúa como un cuchillo que realizara un corte limpio entre espacios con muy diferentes programas y significados; cada una de las dos zonas mantendrán sus propias circulaciones que se adosarán, espalda contra espalda, junto al eje de la planta. La renuncia al empleo de un mecanismo tradicional de comunicación y filtro, como el establecido por el conjunto pasillos-puertas obliga al uso de sistemas de permeabilidad que posibiliten la comunica-ción entre ambos. El mostrador-alacena, que separa y a la vez une cocina con comedor inaugurará una serie de elementos de mobiliario fijo con capacidad de delimitación y definición espacial, que Scharoun utilizará profusamente en sus posteriores casas.

En los extremos del eje NS, Scharoun sitúa dos escaleras; la escalera principal, que arranca junto al vestíbulo de entrada, proyectando su trazado más allá del testero norte, en un gesto que anticipa, aún tímidamente, la singular escalera curva de la versión definitiva; en el testero sur, la escalera de servicio se sitúa contrapeada con la anterior, de manea que los espacios que produce se sitúan siempre con una diferencia de media planta respecto a los principales; esta solución introduce una singularidad, que sitúa los espacios destinados a elementos ajenos al clan familiar (servicio, invitados) siempre a una cota distinta e independiente del resto.

El juego de plantas y semi-plantas establecido por la doble escalera permite a su vez salvar la diferencia de cotas existente entre las calles y la planta de jardín — sobreelevada algo más de un metro sobre las anteriores—, estableciendo accesos diferenciados para familia y servicio, que incluso se producen en calles separadas. La especial situación de la habitación de invitados, situada sobre la del servicio y elevada media planta por encima del resto de dormitorios, le confiere cierto carácter de torre, que vendría además subrayado por el vaciado de la terraza entrante (solarium) superior. La especial situación de la casa en la parcela, y de esta respecto al conjunto de la urbanización lleva a Scharoun a plantear volumétricamente su propuesta, situada en un punto muy visible de toda la actuación —fue el lugar elegido para los mástiles de las banderas conmemorativas—, concibiéndola como un Landmark del territorio, una suerte de Stadtkrone que cerraba toda la Siedlung.

Versión 2: Disolución

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Hay en la segunda versión realizada para la propuesta de Stuttgart una consideración de las limitaciones dimensionales y presupuestarias establecidas para la casa, como demuestran la existencia de un cálculo de superficies y una estimación del coste de construcción —incluidos respectivamente en las láminas correspondientes— ausentes en las otras versiones previas. Por ellas sabemos que La nueva versión desarrollaría un total de 203,10 metros cuadrados, repartidos en 91,54 metros cuadrados de planta baja, 59,28 de planta alta y 52,28 de sótano, y el coste total estimado por el arquitecto ascendería a 21.000 RM.

La segunda versión introduce un reposicionamiento total respecto a la primera versión, de la que apenas se conservan dos ideas básicas: la separación de circulaciones y el juego de plantas y semiplantas. Desaparece la doble escalera y el cuarto de invitados —a todas luces, un lujo superfluo para el ajustado programa dado— y el resto de espacios ven reducidas sus dimensiones a valores mínimos, salvo la zona de estar, que crece respecto a la versión anterior.

Con objeto de aunar en una solución de única escalera los objetivos establecidos en la versión anterior, —separación de circulaciones y juego de plantas y semi-plantas contrapeadas (que posibilitan, tanto la existencia de un semisótano de servicio a nivel de calle como un remate superior en torre en la esquina)—, Scharoun desarrolla una suerte de escaleras “superpuestas” que le permite cierta especialización de circulaciones: lo que en planta baja puede parecer una escalera imperial, con dos tramos laterales flanqueando a uno central, se desvela realmente como dos escaleras superpuestas, con tramos laterales solapados, pero sin continuidad; la primera escalera arrancaría del semisótano (acceso de servicio desde Rathenaustrasse) para descender al sótano o subir hasta la cocina; la segunda arrancaría desde el estar (a misma cota de la cocina) accediendo a dormitorios superiores. En planta baja, donde ambas coinciden, la llegada desde el sótano y la subida a dormitorios están separadas por un tabique, de manera que sería necesario salir de la cocina y pasar por el estar para continuar el ascenso. El sistema es complejo, pero efectivo; el arquitecto logra mantener la buscada separación de circulaciones añadiendo un único tramo de escalera, tan solo perceptible en planta baja.

La nueva disposición de la planta baja abandona la configuración axial para conformar una “L” en la que el Wohnzimmer, verdadero protagonista, avanza hacia el jardín, abrazando a la terraza —prolongación del comedor— en su lado sur, que queda ahora en una situación más protegida. La rigidez de cerramientos a las calles exteriores da paso a una articulación y disolución de límites en el jardín. La volumetría subraya este carácter, manteniendo la idea de torre en la esquina de ambas calles, que ahora se despliega bajo unas cubiertas en pendiente descendiente hacia el jardín, donde la casa presenta su rostro más amable y cotidiano. De haberse realizado esta versión, habría sido la única casa con cubierta inclinada de toda la Weissenhofsiedlung. En este sentido, la versión segunda es quizás la más orgánica de las esbozadas, una propuesta que avanza, de alguna manera más que otras versiones, muchas de las ideas que inspirarán posteriores trabajos del arquitecto.

Versión 3: aproximación.

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La tercera versión supone un cambio radical respecto a las versiones anteriores, concretado en dos gestos: la organización interior de la misma y la posición de la casa en la parcela.

Respecto al primero de estas dos decisiones, Scharoun abandona cualquier duda respecto al sistema de organización hasta ahora empleado, para adoptar un gesto más claro, rotundo y radical: un eje longitudinal, ahora ya en forma clara de pasillo, atraviesa la casa horizontalmente, partiéndola en las dos entidades, espacio de habitar y espacio de servicio, que venía manejando desde los primeros bocetos. El eje-pasillo se prolonga en ambos extremos más allá del cerramiento de la casa, para recibir, en su extremo oriental, el acceso a la vivienda, mientras que en el extremo occidental prolonga circulación y vistas más allá de la casa, adentrándose en la naturaleza doméstica del jardín. Casa y parcela quedan así atravesados de lado a lado por un trazo único, una costura que afirma de manera radical su voluntad de relación.

La segunda decisión separa la casa del límite nordeste, la linde con Hölzelweg, para adentrarla en la parcela y el jardín. La casa adquiere así una mayor autonomía del perímetro dado; la diferencia entre los cerramientos exteriores a calle, planos, herméticos y protectores de una intimidad familiar que solo alcanzaba su verdadera esencia en los cerramientos al jardín, por contra permeables y transparentes, deja ya de tener sentido. A partir de ahora, tan solo la pared norte, límite con el patio posterior y cerramiento de espacios de servicio, heredará este rostro hermético, debido a los requerimientos del programa alojado y a un control de vistas no especialmente deseables sobre un patio de servicio.

Ambas decisiones convergen en dotar a la casa de una nueva configuración: el eje cambia la proporción de la casa, ahora un rectángulo horizontal. El desplazamiento aproxima esta casa al perfil de la parcela, adentrándose además en la misma. Casa y parcela provienen ahora de análogas geometrías. Aún así, adquieren ambas una mayor independencia mutua, de manera que el pasillo-eje que las une se nos antoja una necesaria costura para garantizar una mínima relación de atado.

Tal y como señala Bürkle, “De haberse construido la casa en esta forma, habría correspondido mejor con las declaradas intenciones de los organizadores de la exposición del Weissenhof. Habría representado un paso importante en la realización de un modelo tipológico ⎯y habría sido mucho más barata”. Y efectivamente, de la observación de las plantas y del único alzado existente a Rathenaustrasse

podemos conjeturar que la apariencia de la casa no habría sido muy diferente de las del resto de la Siedlung: una volumetría cúbica y nítida, un juego de planos blancos que limitan una planta libre interior, una propuesta más próxima “al establecimiento de una tipología”, en palabras de Adolf Behne, y además, como señala Bürkle, posiblemente más barata, pero...

...pero sin duda menos scharouniana. El arquitecto no parece encontrarse a gusto en los limites del rígido corsé que el sobreentendido lenguaje de la Weissenhof implícitamente ha adoptado, así que se ve impelido a añadir una nueva vuelta de tuerca a esta tercera versión, para dotarla de una impronta personal que en adelante, caracterizará toda su obra.

Versión 4: curvaturas

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La cuarta y prácticamente definitiva versión toma como punto de partida el esquema organizativo de la tercera, pero sometiendo a revisión tres aspectos que al arquitecto no parecían satisfacerle, a saber: la organización de la planta alta, la comunicación vertical interior y la volumetría exterior resultante, tres problemas que resolverá con una única y definitiva aportación: la escalera curva.

Scharoun buscaba previsiblemente resolver la planta superior de una manera más satisfactoria y coherente con la afirmada planta baja. La transposición directa de la planta inferior le habría llevado a un esquema de habitaciones con pasillo central en el que la ubicación de una terraza al sur habría tenido difícil acomodo (sin contar con que esta solución habría obligado a una repetición en la planta alta del volumen de la baja, resultando un cuerpo más monolítico y estático).

La gran aportación de la cuarta versión es la escalera curva, que permite trasladar la espina circulatoria central de la planta baja hasta una posición posterior, en la espalda de la casa, dotando a todas las habitaciones de la misma orientación y posibilitando su acceso a una gran terraza común, situada al sudeste, donde están además las mejores vistas. La planta superior obedece ahora a la misma familia que la planta baja: una configuración lineal en torno a un eje de circulación, subrayada por la cadencia de dormitorios - “cabina de barco” rítmicamente alineados; el cuarto de baño se sitúa junto al desembarco de la escalera, y su planta se inscribe en la curvatura de aquella, aprovechando un espacio inhábil ⎯por su forma y dimensiones⎯ para contener una habitación.

La planta baja mantiene efectivamente los principios ordenadores vigentes en la anterior tercera versión: un pasillo longitudinal que atraviesa la casa desde el acceso principal, prolongándose hasta el jardín posterior, relacionando en un único gesto rotundo áreas exteriores e interiores. En esta nueva versión, la escalera arrancará ortogonalmente del pasillo para alcanzar, tras un cuarto de vuelta, direcciones paralelas en las dos plantas. Ambos elementos, escalera y pasillo, adquieren así mayor autonomía.

La introducción de la escalera curva produce alteraciones que mejoran la planta baja. En el área de servicio, la desaparición de la escalera longitudinal paralela al pasillo ha liberado una considerable superficie de la cocina, además de permitir la reintroducción de los aparadores fijos ⎯Schrank, anotado en la planta⎯ de la primera versión, como elemento de separación y (a la vez) comunicación directa entre comedor y cocina. La mayor disponibilidad de superficie permite una ordenación más clara y diáfana: si en la versión anterior los espacios de cocina, plancha y servicio se apilaban en una serie de paquetes superpuestos, ahora los espacios se resuelven delimitándose con una gran economía de gestos: el dormitorio del servicio aparece como una pieza incrustada, — “un espacio pequeño dentro de uno grande”, en palabras de Scharoun—, que a su vez separa el área de cocina en dos: un vestíbulo-entrada y la cocina propiamente dicha; las zonas de lavado y plancha se han llevado a la planta sótano.

El gesto curvo introduce un elemento de tensión en la planta que exige ser compensado: Scharoun introduce un contrapeso en la curva con que remata el área de estar, un ventanal curvo con amplias vistas sobre las praderas situadas al sur. La contra-curvatura añadida en el extremo le permite dar una forma propia al estar, acentuando aún más su independencia respecto al comedor —del que, ya desde la versión anterior, se separaba a través de un cambio de nivel—, potenciando la autonomía de ambas piezas sin ro mper su continuidad espacial. Pero aún hay más: si en el lado oriental de la casa la escalera curva se manifiesta volumétricamente como un elemento autónomo, en la fachada interior sucede otro tanto, permitiendo que la pieza curva del estar avance hacia el jardín como un cuerpo que se “despega” de la volumetría de la casa. La vieja idea de la disolución de la casa (por reducción de la escala) en el jardín, protagonista de las primeras versiones reaparece finalmente en la solución definitiva. Un solo gesto resuelve simultáneamente aspectos compositivos, programáticos y funcionales, ayudando además a introducir una deseada dinamización espacial.

Pasos contados

El camino recorrido por Hans Scharoun en las distintas versiones muestra claramente el momento del arquitecto, que se debate entre la naturaleza expresiva de sus proyectos cristalinos y las recomendaciones de Adolf Behne. Las dos primeras versiones se mueven en los balbuceos de un lenguaje recién adquirido, y aún no plenamente asimilado; las dudas son más patentes ahí donde los compromisos son más explícitos: en los alzados. Scharoun prefiere una resolución plástica antes de una composición de fenestración plana; cuando emplea esta última, la resuelve en una organización de bandas de clara inspiración mendelsohniana. El salto de la tercera a la cuarta versión es un punto decisivo en el proceso. Si la tercera versión ya prefigura, al menos en planta baja, la solución definitiva, es en la cuarta versión donde se incorporan los elementos curvos de escalera y estar, que, como hemos visto, no solo le ayudan a resolver un problema, sino que además esa solución alcanzará un alto grado expresivo, hasta constituirse per se en el referente iconológico de la casa.

La planta baja de la última versión es básicamente idéntica a la planta tercera en organización de espacios, a la que se han añadido los elementos curvos en los testeros de entrada (escalera) y salida al jardín (área de estar). Esta versión conserva el eje-pasillo ordenador de la planta, a la que divide en áreas de servicio ⎯con la excepcional inclusión del estudio⎯ y áreas de estancia. La sección transversal nos da prácticamente las mismas dimensiones en las dos últimas versiones. El área de estar amplía su longitud (paralela al pasillo), pasando de 2,40 metros de la versión tercera a 2,75 metros en esta versión, probablemente para compensar la pérdida de superficie por redondeo de la esquina. El comedor amplía también su dimensión en algo más de un metro (de 3,60 metros libres de la tercera versión pasa 4,70 metros libres), pero es para incluir un pequeño aseo, inexistente en la versión anterior, por lo que el área útil permanece prácticamente idéntica.

La cuarta versión es la más dinámica y expresiva de todas las realizadas; para llevarla a cabo, Scharoun ha tenido que dejar en el camino, o por lo menos atemperar, muchas de sus intenciones iniciales: la deseada fusión de la casa en el jardín, el tratamiento de este como una extensión exterior de la casa, o la relación de la casa en el conjunto del Weissenhof, definida por la torre-esquina. La casa finalmente construida es un cuerpo más autónomo, relativamente independiente del jardín, y los elementos curvos de remate no hacen sino subrayar el carácter centrípeto y objetual de la casa, renunciando a cualquier tratamiento que singularice su posición especial en la Siedlung.

Como en tantas ocasiones Scharoun se encuentra ante el ejemplo citado por Oud del antiguo alquimista, que buscando oro, encuentran algún otro material precioso. Si muchas son las renuncias que el aún inexperto arquitecto ha debido abandonar en el camino, no es menos cierto que la casa de Stuttgart abre unos caminos que producirán cuantiosos frutos en el futuro.

La casa 33

La Versión definitivamente construida difiere en muy poco de la 4ª versión realizada. El área de estar, al igual que en la versión anterior, aparece dividida en tres partes: estudio (al N. del pasillo, junto a la cocina), estar y comedor, ambas al sur del pasillo y separadas entre sí por una diferencia de nivel de 0,50 metros, salvables por tres escalones. La diferencia del nivel, y la situación del estudio al otro lado del pasillo crean nítidas separaciones entre cada una de las tres habitaciones sin partición alguna que obstaculice la mirada. Cada una de las partes tiene una entidad específica, pero pertenecen a un espacio común abierto. Los tres se inscriben en formas aproximadamente cuadradas con un vértice común: En el punto de confluencia de los tres espacios se sitúa un único pilar cilíndrico, exento, verdadera rótula de estos espacios y punto singular de la planta, al aproximarse su situación al centro geométrico de la curvatura del salón. El dibujo original del techo, de clara inspiración Neoplástica, no hace sino subrayar esta relación.

La planta superior contiene tres dormitorios y un cuarto de baño común. Gracias al artificio-hallazgo de la escalera, el pasillo-eje de circulación se traslada, adosándose al cerramiento norte de la casa. Esto permite una disposición mas clara y axial de la planta, situándose todos los accesos a un lado del pasillo, liberando el otro para iluminación natural: la luz norte baña este espacio, a través de una alta “fenêtre en longueur” interrumpida únicamente por el tiro de la chimenea.

Las habitaciones son de dimensiones mínimas, “camarotes” de barco, como el propio arquitecto señalaba. Si para LeCorbusier las referencias a los trasatlánticos en sus escritos son una metáfora viva de la casa como “máquina de habitar”, para Scharoun son referencias directas, vividas desde su infancia en Bremerhaven, por entonces el mayor puerto de Alemania, y “su puerta al mundo (...), especialmente desde y hacia los Estados Unidos”.

El cuarto de baño se sitúa junto al desembarco de la escalera, y su planta se inscribe en la curvatura de aquella; el acceso se sitúa en el único descansillo de la escalera; tres peldaños más allá, el desembarco definitivo desemboca en el pasillo rectilíneo, con dos accesos a la izquierda (habitaciones principal e individual, sucesivamente) para rematar en el ⎯único⎯ acceso frontal a la tercera y última habitación, que incorpora así el tramo final del pasillo, compensándose sus reducidas dimensiones. Un estrechamiento en la habitación intermedia aloja, espalda contra espalda, los armarios de estas dos habitaciones; la habitación intermedia ve así mermada su superficie a un mínimo capaz de alojar prácticamente solo la cama. La obra ejecutada, sin embargo, modificaría esta solución, al redimensionar estas dos habitaciones y situar los armarios de estas en una posición alineada, que permite una planta rectangular para ambas.

Todos los dormitorios tienen salida a una gran terraza común, protegida bajo un toldo practicable, apoyado en una fina estructura metálica. Así se produce en los dormitorios un sistema de circulación cruzada idéntico: acceso por pasillo-norte, salida a terrazasur, que garantiza idénticas e inmejorables condiciones de iluminación, ventilación y vistas para todos ellos.

La terraza sur flanquea pues todos los dormitorios, pero su recorrido se detiene en el cuarto de baño, pieza que evidentemente, no precisa de salida a terraza alguna; podría sin embargo el arquitecto haber optado por su prolongación también a lo largo de su fachada, recorriendo todo el eje longitudinal de la casa, con el fin de aumentar la superficie de terraza. Desechada la torre de remate de versiones anteriores, Scharoun prefiere singularizar la esquina de la parcela ⎯que lo es de toda la Siedlung⎯ con su ausencia vacía; la traza de este espacio quedará marcada con un Steingarten, jardín de piedras, que singulariza así su presencia respecto del resto del espacio de parcela.

Si los dormitorios se sitúan sobre la zona de servicio en planta inferior, la terraza se emplaza sobre las zonas de estar y comedor, coincidiendo con estos en forma y perímetro. Esta zona noble también tenia acceso a su propia terraza exterior en planta baja a través de un gran hueco practicable en la fachada sur; sobreelevada un metro por encima de la cota de la calle, esta terraza, estaría delimitada en sus vertientes norte y sur por los cerramientos de casa y parcela, respectivamente.

Ya que el cerramiento de parcela, un pequeño muro de contención, apenas sobrepasa la cota del jardín, y el cerramiento de la casa esta horadado por el gran hueco que precisamente le da acceso, parecería que los límites de la terraza quedan demasiado diluidos. Si en el interior de la casa las pinturas del techo ayudaban a diferenciar las áreas de estar, comedor y estudio, Aquí también utilizará una cubrición específica, una marquesina en gran vuelo, que le ayudara a delimitar con precisión el área de la terraza exterior, sin separarla físicamente del resto del jardín. La esbelta pieza volada, ⎯una materialización arquitectónica del toldo de la terraza superior⎯ parte de todo el frente del comedor, volando hasta el mismo límite de la parcela y apropiándose de este espacio sin apenas tocarlo.

Se produce así el deseado juego de escalonamiento de terrazas y cuerpos retranqueados, buscado ya desde las primeras versiones, pero alcanzado aquí de una manera nítida y clara, coherente con la composición longitudinal, el desarrollo programático y la orientación y búsqueda de las mejores vistas para todas las habitaciones. En este escalonamiento, claramente apreciable en la sección transversal, P. Blundell Jones ha querido ver también cierta recuperación de la torre, elemento configurador de los primeros croquis, y habla de “cierto carácter de torre” del cuerpo superior retranqueado. Se podría objetar, sin embargo, que si bien la sección o los alzados laterales pueden trasmitir cierta imagen de torre, los alzados frontales o las vistas perspectivas de la casa arrojan ciertas dudas, a nuestro juicio, sobre esta interpretación, al dominar claramente en este cuerpo la dimensión longitudinal sobre cualquier otra.

La planta de sótano reproduce el perímetro de la casa, pero ocupando solo la mitad, exactamente la misma que la planta superior de dormitorios. El esquema de circulación es sin embargo idéntico al de la planta baja, correspondiéndose el ejepasillo central en situación y dimensiones al de esta última, pero ahora, los espacios servidos por este pasillo quedan exclusivamente a un lado, el norte. Estos cuartos alojan los espacios de almacenamiento, calefacción, ropa, lavado y plancha de la casa. La iluminación y ventilación de estas habitaciones se realizan a través de unos huecos altos, orientados al patio norte. La comunicación interior se realiza por una escalera curva, idéntica a la superior y situada bajo la misma.

El patio norte, espacio se encuentra a cota de calle, contrariamente al resto del jardín, que se sitúa un metro sobreelevado respecto de aquella. Esta diferencia de cota lo independiza respecto al resto del espacio exterior de parcela, diferencia que, junto al cerramiento, permiten separar nítidamente el patio del resto del jardín, para integrarlo como un espacio exterior asociado a las áreas de las casas colindantes: las áreas de servicio situadas en planta baja (cocina, despensa, dormitorio de servicio) o en sótano (vajilla, ropa-lavado y calefacción). Es significativo que el estudio, único espacio “noble” situado en el área de servicio, no posea ventana alguna a este patio, sino que sus vistas, como el resto de los espacios de planta baja, se orienten hacia el jardín, a poniente.

En los planos originales que se conservan en la ADK Berlinesa, la cota señalada para el patio es + 328,70 m. mientras que el jardín, en su cota inferior es de + 330,00 m. ⎯ La cota irá aumentando en 3 niveles escalonados hasta alcanzar los +330,50 m. de la parte posterior. Es decir, que el patio se situaría 1,30 metros bajo el jardín en el punto de acceso, y 1,80 m. bajo la cota del jardín posterior. Esta diferencia de cota se salva en este punto por un pequeño talud.

Los niveles de la casa recogen también estas variaciones de cota, de manera que la planta asciende en paralelo al jardín, que a su vez lo hace con relación a la calle. Los señalados niveles del jardín se corresponden con los espacios interiores con los que se relacionan directamente, expresándose así como una suerte de extensión de los mismos. Así, la cota interior del comedor (como la de las áreas de acceso, cocina y servicio es idéntica a la de su correspondiente terraza exterior. La apertura del hueco practicable, cuando el tiempo lo permite, no hace sino ampliar el espacio del comedor hacia el exterior, disfrutando del aire libre bajo la protección de la marquesina.

La volumetría de la casa, y su relación con el jardín se ven también afectadas por la introducción de las últimas soluciones: los elementos curvos de los testeros, escalera y estar, al acentuar las tensiones interiores, convierten la casa en un objeto más autónomo, más independiente del jardín. Los sucesivos recortes de presupuesto, que afectan especialmente al jardín, suprimiendo cualquier gesto singular, y dejándolo prácticamente reducido a un tapiz vegetal atravesado por un pequeño camino ⎯prolongación del eje principal de la casa⎯ que se remata en un conjunto de arbustos y flores bajas⎯ contribuyen a potenciar esta independencia, un efecto quizás no buscado por Scharoun, que desde los primeros croquis había mostrado una decidida intención de integración de la casa en la naturaleza exterior.

Los alzados exponen claramente la organización interior de la vivienda: el alzado norte, dando al patio posterior, con una serie de huecos alargados para iluminar las zonas de servicio. El alzado sur, abierto al sol y a las vistas al valle, donde se abren una serie de grandes huecos para permitir el paso de luces, vistas y personas desde y hacia las zonas más nobles de la casa. Estos alzados, de composición claramente horizontal, presentan sin embargo una lectura excesivamente plana que no da una idea del verdadero carácter de la casa, que solo se evidencia a través de documentos tridimensionales ⎯perspectivas, maquetas o fotografías de la obra⎯ que manifiestan claramente su complejidad volumétrica.

Desde el exterior, la casa se presenta más como un conjunto de piezas ensambladas que como un objeto único. El carácter aditivo es consecuencia del “modus operandi” del autor: para Scharoun, los alzados y la volumetría exterior no son un punto de partida, sino de llegada. Determinados elementos adquieren tal fuerza en el conjunto que imponen una forma independiente. Su desarrollo va más allá de las necesidades estrictamente formales o constructivas, para constituirse en formas expresivas: Así por ejemplo, la ya comentada cubrición de la escalera, los vuelos de las marquesinas o la prolongación del muro que separa la entrada del jardín, elementos estos últimos de carácter plano y abstracto, no ajeno a la influencia Neoplástica. Scharoun utiliza especialmente estrategias de proyecto basadas en elementos que operan simultáneamente en varios campos, resolviendo problemas funcionales, constructivos o programáticos, y que a la vez surgen como formas expresivas para hacer explícita relaciones, tensiones o ideas anteriormente ocultas.

El hallazgo de la escalera.

En las distintas versiones que preceden a la definitiva, hay una pieza que no se repite, pudiendo decir que está en la génesis formal de cada una de las soluciones previas: la escalera. De sus distintas enunciaciones se pueden deducir cada uno de los desarrollos formales en las distintas versiones realizadas: la búsqueda de la planta adecuada no es sino la búsqueda de la solución especifica de escalera que genere una adecuada relación espacial. Sorprende pues la tardía aparición de la escalera curva, una solución que no solo resolverá los problemas de conexión, compositivos y funcionales⎯ entre ambas plantas de una manera tan original como efectiva, sino que además hará de esta solución el gran hallazgo final, el gesto que caracterizará la casa hasta el punto de constituir el elemento iconológico que la represente.

Hemos mencionado el término “hallazgo”, y efectivamente, se trata de un descubrimiento tardío, pero que resume y sintetiza muchas de los conceptos y fijaciones manejados a lo largo del proceso. Veremos a lo largo de este trabajo cómo el hallazgo final, el descubrimiento de un elemento o pieza que, a simple vista, parecería ser el núcleo o idea de partida del proyecto, y que el estudio del proceso revela siempre como una incorporación tardía, una súbita inspiración, a modo del “Eureka” arquimédico, que descubre la última ⎯y principal⎯pieza del puzzle, oculta hasta entonces. El nuevo gesto o elemento aparece como condensador de los principales vectores que conforman la casa (o el edificio); una última incorporación que, de alguna manera, “siempre ha estado ahí”, oculta en el proyecto. Es el caso de la escalera diagonal de la casa Schminke, la pared curva de la casa Mattern, la introducción de una tercera dirección oblicua en la casa Baensch o la macla espacial de la casa Moll, incorporados todos en las últimas fases de sus respectivos procesos proyectuales, pero elementos aglutinadores esenciales de sus respectivas soluciones, como veremos en los respectivos capítulos.

En la casa de Stuttgart, la escalera-hallazgo descubierta por Scharoun parte perpendicularmente del eje-pasillo central en el vestíbulo, junto a la entrada, desarrollando un cuarto de vuelta a izquierdas, ajustándose a ⎯y a la vez definiendo⎯ el contorno de la casa, para desembarcar en el pasillo superior, paralelo al primero, pero adosado al cerramiento norte de la vivienda. Con este gesto consigue resolver un problema organizativo, un problema dimensional y un control de circulaciones más efectivo:

  • Un problema organizativo, al relacionar los dos ejes de circulación, paralelos pero desfasados entre sí. La curvatura de la escalera permite “un doblado” del espacio longitudinal de pasillos; La escalera actúa como un by-pass, un elemento-tubería que canaliza y tuerce el flujo circulatorio, permitiendo que este ocupe posiciones distintas en ambas plantas.
  • Un problema geométrico implícito en el diseño de la escalera. La solución adoptada funciona como una escalera rectilínea ortogonal con un único tramo de quince peldaños, pero la curvatura permite alojarla en el ancho de crujía existente de 3,20 metros libres, en lugar de los 4,50 metros exigidos para una posición plenamente ortogonal.
  • Un mejor control de las circulaciones: en planta baja, tras acceder a vestíbulo, el visitante tiene tres posibilidades: continuar recto, a través del eje-pasillo, hacia el jardín; torcer a la izquierda, saliendo por una puerta al jardín privado (jardín de piedra) o torcer a la derecha, cogiendo la escalera, para acceder a la planta superiores. Las tres posibles direcciones producen un tridente ortogonal, del que el pasillo de planta baja constituye el eje de simetría. En planta alta, al desembarcar de la escalera, no hay más que una única dirección posible, la del pasillo que da acceso a las sucesivas habitaciones en serie; el habitante / visitante no se ve obligado aquí a realizar giro alguno: la escalera desembarca en la misma dirección a tomar.

Así mismo, la curvatura de la escalera delimita interiormente un espacio, con planta de sector circular, idóneo para alojar el único espacio no ortogonal de la planta: el cuarto de baño común, que queda así singularizado por su forma y por su posición, inmediata al desembarco.

La Diagonal y la curva

El juego de curva y contra curva establecido por escalera y pieza de estar introduce a su vez unos factores absolutamente nuevos, ausentes hasta el momento en todas las versiones anteriores, como son:

i) La aparición de una tensión diagonal implícita: a pesar de resolverse toda la casa dentro de los parámetros de una geometría netamente ortogonal —de la que participan incluso las curvas, al formar ángulos rectos-, la línea imaginaria que une los centros de estas curvas marca una fuerte componente oblicua, subrayada por tres factores:
1º En planta baja, y ya desde el vestíbulo de acceso, ambos paramentos curvos son perceptibles en un común espacio diáfano, lo que subraya la interpelación de estos elementos singulares.
2º La situación de la ventana corrida centrada en la curva del estar, disolviendo la esquina en este punto y ayudando a dirigir las vistas principales según la dirección diagonal desde toda esta planta baja libre.
3º La forma de la parcela, con una distorsión: un suave giro en el mismo sentido que las dos curvas, estableciendo cierta correspondencia entre giros y diagonales de casa y parcela.
ii) El carácter de “tapa” o elementos de cierre de testeros que adquieren los paramentos curvos: La nueva solución sitúa todas las áreas—estar-comedor en planta baja, dormitorios en la alta— alineados frente a una terraza común, retranqueándose estas en sentido ascendente. El carácter netamente lineal proporciona ahora una suerte de sección continua. Idealmente, el esquema organizativo de la casa podría utilizarse para alojar un mayor programa más amplio sin más que ampliar la crujía intermedia; los elementos curvos situados en los extremos de la vivienda, por su carácter especial, su geometría diferenciada y su curvatura —que cierra, atando entre sí, paramentos ortogonales⎯ se interpretarían así como las piezas de remate de un cuerpo interior extensible a medida de unas necesidades previamente establecidas.
iii) La Valoración de la curva: ausente en todas las versiones anteriores ⎯salvo por un tímido gesto de la escalera en la primera versión⎯ la curva había tenido gran importancia en la práctica totalidad de los proyectos y concursos presentados por Hans Scharoun hasta la fecha. Esta ausencia podría quizás atribuirse a un intento de acercamiento al lenguaje genérico implícito de la actuación: recuérdense al respecto que la práctica totalidad de las viviendas o conjuntos ejecutados en la Weissenhofsiedlung están desarrollada en tramas netamente ortogonales y volumetrías cúbicas, de esquinas nítidas y ángulos rectos, sin más excepciones que la casa nº 24 de Max Taut (única con un cerramiento curvo equiparable en escala al de Scharoun) o los tímidos redondeos con que determinados arquitectos rematan algunas esquinas o paramentos, casi siempre de importancia secundaria ⎯son los casos de las casa de Víctor Bourgeois o Adolf Rading. “Scharoun es uno de los pocos que se han atrevido a usar curvas”.
En el caso de Scharoun, la curva había constituido para él un elemento liberador, una alternativa a la fragmentación cristalográfica de sus proyectos anteriores a 1920. La curva le permitía una gran capacidad de afrontar una cierta complejidad geométrica y resolver a la vez problemas expresivos. Su referente en esta época es Erich Mendelsohn. Por eso no se entiende bien la incorporación de la curva en un momento tan tardío del proceso de diseño. Una posible explicación partiría del análisis de los anteriores proyectos del arquitecto. En la mayoría de ellos la curva tiene una doble función: expresiva ⎯ocupando casi siempre los núcleos o partes más representativas del edificio⎯ y de mecanismo aditivo: la curva es usada como articulación o conexión entre geometrías no ortogonales, impuestas por condicionantes externos (forma del solar) como internos (programa o desarrollo del edificio). Quizás, como punto de partida, Scharoun renuncia a la curva debido a lo reducido de la escala de la actuación, que imposibilita la descomposición del programa en una serie de volúmenes articulados.
iv) Mayor autonomía de la casa respecto al jardín: quizás fuera un efecto no buscado. Los sucesivos recortes de presupuesto afectan especialmente al jardín, tal y como el propio Scharoun afirma. Al final, este se ve reducido a un camino en prolongación del eje principal, rematado en un grupo de flores. El jardín ha perdido finalmente su carácter de extensión de la casa, con “habitaciones al aire libre”. Los juegos curvos de escalera y estar refuerzan más la autonomía de la casa, al aproximar el contorno de esta a una figura más circular, de carácter más centralizado. A pesar de las intenciones iniciales de Scharoun, y en especial de “disolución de la casa en el jardín” ⎯aspiración que será alcanzada en unos muy logrados proyectos posteriores, como ya veremos⎯, el resultado final alcanzado es más logrado, coherente y brillante, pero a costa de la pérdida de algunos de los postulados de partida.

Ejecución

La casa de Scharoun fue desarrollada para ser construida íntegramente de fábrica de ladrillo, con puntuales intervenciones de estructura metálica, como en el vuelo de la marquesina inferior sobre el comedor. Sin embargo, a propuesta de Döcker, supervisor de la ejecución de las viviendas, se optó finalmente por un entramado metálico revestido exteriormente de fábrica, y panelado interiormente con paneles ligeros; entre las dos hojas, se utilizaron paneles Thermos (varias capas de cartón-aislante, con cámaras entre sí, sobre bastidor de madera). Este panel aislante fue profusamente utilizado en el conjunto de la Weissenhof, de manera que se produjeron problemas de abastecimiento que afectaron a la marcha de diversas construcciones, la casa de Scharoun entre ellas. También la demanda de acero fue problemática, hasta el punto de plantearse el cambio a estructura de madera, finalmente no llevado a efecto.

Señala Karin Kirsch la idiosincrásica ⎯cuando no directamente arbitraria⎯ manera en que Döcker realizó sus labores de supervisión: Stam había planeado su casa con estructura de entramado metálico, siendo posteriormente construida en fábrica de ladrillo portante; Scharoun, que la había proyectado en ladrillo portante, la vio finalmente edificada con estructura metálica.

En cuanto a los acabados, Scharoun se mantuvo en la tónica general del blanco dominante propuesto por Mies, que le pregunto al efecto si estaría de acuerdo en el empleo genérico de este color en el acabado exterior, “como ya lo han hecho Schneck, Oud, Corbusier, Mies, Rading, Stam y el Dr. Frank;” añadiendo el posible empleo puntual del color: “Desde luego, está abierto a cualquiera el énfasis de detalles particulares mediante el uso del color. Por favor, le ruego que me conteste sobre si este es su caso.” Scharoun lo hace, indicándole el empleo del color en trasdós de techos interiores y exteriores, y ⎯probablemente⎯ determinados paramentos. Ya se ha comentado anteriormente el tratamiento cromático de clara inspiración neoplástica usado en el techo de la planta baja, que junto a la iluminación empleada contribuían a enfatizar las singularidades de los reducidos espacios colindantes en esta planta. En las fotografías de época también puede apreciarse el ocasional empleo de color en paramentos, como el fondo del estudio, pintado probablemente en la misma tonalidad rojo oscuro que el empleado en el techo.

Por lo demás, Scharoun no diseñó un mobiliario específico para la casa, fuera del anteriormente comentado mueble-equipamiento: aparadores, armarios y sofá. La cocina se estudió muy especialmente, con numerosos espacios específicos de almacenamiento (por ejemplo, la tabla de plancha, que se plegaba sobre un nicho propio en la pared) y una mesa de trabajo, completada con un escurridor porta-vajillas superior, accesible por tres de sus cuatro lados, una disposición habitual en las cocinas industriales, pero absolutamente excepcional en las cocinas domésticas de dimensiones tan reducidas. Sorprende también, en una época aún carente de la mayor parte de nuestros electrodomésticos habituales, la voluntad del arquitecto de dotar al espacio del estar con no menos de veinte tomas eléctricas, algo considerado entonces un capricho, que fue rechazado en base a “la no autorización de gastos excesivos para experimentos, una paradójica respuesta en un contexto claramente experimental como las mismas bases de la Weissenhofsiedlung.

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   » Alberto Mengual Muñoz

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