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Unión Cerrajera (Mondragón)

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El edificio de entrada a las instalaciones de la Unión Cerrajera en Mondragón (Provincia de Guipúzcoa, España) se disponía en el centro de una larga sucesión de pabellones, en la margen derecha del Río Deba. El edificio fue construido en 1939 según proyecto del arquitecto Luis Astiazaran. Todos los aspectos de la obra se realizan desde los parámetros más puros de la arquitectura racionalista: desde la adopción del sistema estructural y de cerramientos, al lenguaje arquitectónico utilizado en la composición de fachadas.

Algunos de estos pabellones se encontraban sobre el cauce mismo del río; tal es el caso de este edificio. La gran mayoría de los edificios han desaparecido, quedando, posiblemente, el más emblemático del conjunto, no solo por su calidad arquitectónica sino también por ser el edificio de entrada, el que daba la imagen del conjunto desde 1939.

Descripción

El edificio es de planta rectangular con un frente de unos cincuenta metros por treinta y seis de fondo. Tiene un perfil de tres plantas, siendo la planta baja la más alta de ellas. Esta planta está atravesada, de frente a frente, por un pasadizo central a través del cual se realizaba el acceso al conjunto de las instalaciones. Este elemento sirve asimismo para acceder directamente a las diferentes dependencias que se disponen a ambos lados. A las dos plantas superiores se accede por medio de una gran escalera con ojo central, que se dispone al final del pasadizo, en la esquina sudoeste del edificio, rompiendo así el esquema simétrico de la planta. Las plantas superiores son de gran altura.

Se construye con una estructura reticular de hormigón armado, potente habida cuenta de la actividad industrial a la que se destina. Con vigas de gran canto y sección variable en ocasiones; y sobre ellas placa de hormigón armado. En el forjado de la última planta se abren ordenadamente lucernarios para proporcionar una luz cenital.

En coherencia con el sistema estructural elegido, las fachadas no son elementos portantes, sino ligeras membranas de cierre. Esto permite abrir a conveniencia grandes huecos rasgados horizontales, cerrados con carpintería metálica. Las fachadas se presentan desprovistas de ornamentación, en consonancia con el lenguaje arquitectónico elegido. Tan solo cabe mencionar en la fachada principal, la que daba la imagen de la fábrica, el gran reloj, el "frontón" escalonado, y la desaparecida inscripción con el nombre de la empresa, que marcan el centro de la fachada y acentúan la simetría de la composición, junto con el acceso-pasadizo en planta baja.

Referencias

  • Este texto toma como referencia la declaración de Bien de Interés Cultural publicada en el BOPV nº 2004201 de fecha 20 de octubre de 2004 [1]
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