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Real Fábrica de Cristales de La Granja

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La Real Fábrica de Cristales se construyó con la llegada de la dinastía de los Borbones a España en 1727, siendo rey de España Felipe V.

En este año Ventura Sit instala, financiado por la corona, un pequeño horno de vidrios planos para abastecer al Palacio de La Granja de ventanas y espejos.

Aunque más adelante, también se empezó a fabricar todo tipo de artículos de vidrio para satisfacer las continuas demandas sobre este producto (Botellas, Frascos...) imitando en muchos casos las técnicas de otros lugares de Europa (Inglaterra, Francia, Italia, Alemania, Bohemia...).

Con la Guerra de la Independencia la producción se detiene, y en 1815, Fernando VII decide de nuevo empezar con la producción de vidrio. No obstante, a la muerte del rey, y sin la ayuda económica de la corona, se paraliza la fabricación y los edificios se alquilan a particulares.

En 1911 se establece la Cooperativa Obrera Esperanza que arrienda los edificios para empezar a fabricar de nuevo vidrio plano.

En 1972 el contrato con la Sociedad Esperanza S.A. termina y el edificio se abandona completamente.

En 1982 se constituye la Fundación Centro Nacional del Vidrio, que recupera el edificio para albergar el Museo, una Escuela de Vidrio y un Centro de Investigación.

Descripción

El edificio, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura industrial europea del siglo XVIII, fue encargado a don José Díaz Gamones, Maestro Aparejador real.

El conjunto, construido con mampostería de granito para los muros y ladrillos para las bóvedas, forma una gran edificación rectangular de, aproximadamente, 178 x 132 metros, con un gran patio central. Es un edificio neoclásico, que forma un conjunto unitario donde se mezclaban las distintas actividades de la fabricación del vidrio, y las viviendas de los artesanos.

La edificación principal, destinada en principio a la fabricación de vidrios planos, consta de nave central cubierta con bóveda de cañón y dos brazos a modo de crucero que cubre sus centros con cúpula sobre pechinas y bóvedas esquifadas en sus extremos. A ambos lados de la nave se sitúan las arcas de recocido separadas por gruesos muros a modo de contrafuertes. Por detrás discurre el pasillo de atizaderos, cubierto por bóveda de cañón, con respiraderos para la salida del humo. Por encima se sitúan los descansaderos, destinados al reposo de los trabajadores, y que recorren toda la nave, perforando los muros, que se convierten en arbortantes.

Al exterior destaca la fachada meridional, el tratamiento de la cúpula al exterior con cimborrios poligonales, las fachadas de los cruceros con frontones curvos cobijando el escudo real, la diferente altura entre la nave central y las laterales, y la distribución de los distintos elementos -ventanas, buhardillas, óculos, chimeneas- configuran un interesante juego de volúmenes. Esta fachada concentra los pocos elementos de decoración, en contraste con la sobriedad neoclásica de las fachadas este y oeste:

El ala oeste se construyó como nave de raspamento y viviendas en la planta superior. Consta de tres crujías, en la central se situaban los molinos hidráulicos, fuerza motriz para las máquinas de raspamento.

El ala este, atribuido a don Juan de Villanueva, se organiza en dos plantas y cinco grandes bloques separados por callejones. Cada bloque está constituido por una serie de estancias en torno a un patio central porticado.

El almacén de maderas es una gran nave cubierta a dos aguas, con armadura que apoya en una línea central de pilares de granito. Entre las naves de raspamento, el ala este y la leñera quedaba un inmenso patio cuadrado donde en época de Carlos III se celebraban corridas.

Los hornos de alabrado, formados por dos bloques laterales unidos por una nave; en el bloque oeste existen tres salas abovedadas que pudieron servir de fragua.

Con el tiempo, este magnífico edificio ha sido objeto de numerosas reformas en su estructura y distribución, en buena parte como consecuencia de los cambios habidos en los sistemas de energía. En el año 1963 se dio por terminada definitivamente la fabricación de lana de vidrio en la Real Fábrica de Cristales de La Granja. El edificio quedó, pues, sin uso, y en total abandono hasta 1982, en que se constituye la Fundación Centro Nacional del Vidrio, que inicia su restauración y revitalización, recuperando la antigua imagen que ofrecía todo el conjunto, con la instalación del Museo Tecnológico del Vidrio, la Escuela del Vidrio y el Centro de Investigación y Documentación Histórica del Vidrio.

Fuente

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El contenido de este artículo incorpora información publicada en el BOE Nº 246 de fecha 11 de octubre de 1996 (texto), que se encuentra en el dominio público de conformidad a lo dispuesto en el artículo 13 de la Ley de Propiedad Intelectual española.
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   » Alberto Mengual Muñoz   »  Iñaki M.B.

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