Inscríbete y crea tu propia colección de obras y artículos ¡Anímate y ponte tus gafas!

Macroplaza

Saltar a: navegación, buscar
MACROPLAZA
Farocomer.jpg
Tipo Municipal (Nuevo Leon)
Ubicación Monterrey, Nuevo Leon
Coordenadas 25°39′58.6″N 100°18′35.75″O / 25.666278, -100.3099306
Tamaño 40 ha
Fecha de apertura 1981
Administrador Gobierno del Estado de Nuevo León y Municipio De Monterrey
Visitantes 00,000 (2006)
Horario Abierto Todo el año

Generalidades

La Macroplaza o Gran Plaza es una plaza de la ciudad de Monterrey en México. No constituye un solo cuerpo de plazas comerciales departamentales, como Plaza Santa Fe en la Ciudad de México o galerías Metepec en el valle de Toluca, sino que se denomina así a la parte central de Monterrey que ocupa 40 hectáreas, donde existen comercios y centros de recreación y de paseo. Es la segunda plaza más grande del mundo, sólo superada por la Plaza Tiananmen de Pekín. En ella se conjugan las áreas verdes con los antiguos monumentos y edificios coloniales que contrastan con las nuevas construcciones. El monumento más destacable es el Faro del Comercio, monumento de 70 m de altura y que en la parte superior tiene un equipo de rayo láser que ilumina el cielo nocturno de la ciudad.

Antecedentes

La Macroplaza inició su construcción a principios del siglo XVII por orden del gobernador Diego de Montemayor El Mozo, quien para el efecto señaló cinco caballerías de solares que se extendían desde la margen norte del arroyo de Santa Lucía hasta el frente de la primitiva parroquia (hoy Catedral). Su trazo original fue encargado a Diego Díaz de Berlanga y Alonso Lucas El Bueno, quienes se auxiliaron de un antiguo "Tratado sobre trazo de poblazones nuevas" que había sido compuesto por Fray Diego de Valadez mezclando las noticias de las nuevas leyes de urbanismo de Felipe II con los consejos que dictó el "jumétrico" Alonso García Bravo tras su experiencia en el trazo de la Ciudad de México. En la "Vista de Ojos" de don Martín de Zavala (1626), se determinó que la extensión de la Macroplaza habría de ir "desde la casa del capitán Lorenzo González Hidalgo hasta un monte que llaman de Piedra Parada, todo en fondo, con un anchor de 400 varas de levante a poniente". Tales medidas, según varios autores del siglo XX, habrían dado por resultado una Macroplaza gigantesca, que se extendería hasta los límites que hoy forman las calles de Av. Constitución al sur, Washington al norte, Emilio Carranza al poniente y Dr Coss al oriente. La realidad era que a lo largo del siglo XVII y buena parte del XVIII la Macroplaza no pasaba de ser un bello proyecto en papeles y decretos, como lo muestra el hermoso plano encontrado por el historiador José Hoyo Cavazos en la Mapoteca Orozco y Berra en 1983; tal documento se titula "Plan del trazo definitivo y hermoseamiento de la Gran Plaza del Presidio de Monterrey, ordenado para mayor lustre del Nuevo Reyno de León por Don Manuel de Vahamonde y Villamil, año de 1788". El proyecto, delineado por Don Eduardo de la Padilla y Martínez-Negrete, reflejaba las nuevas ideas de la Ilustración borbónica, presentando trazos rectilíneos que se cortaban en ángulos agudos, formando rotondas con fuentes en cada uno de sus cruces, todo aderezado de tupidos jardines. Estaba, además, adornado con varios palacios que flanqueaban la gran franja verde por los dos costados largos (esta idea, a pesar de los años transcurridos, habría de permanecer hasta el proyecto presentado dos siglos más tarde por el gobernador Lic. Alfonso Martínez Domínguez).

El plano de 1788 fue enviado para su aprobación a la capital de la Nueva España, pero no fue sino hasta principios de 1790 en que recibió el "nihil obstat" del segundo Conde de Revillagigedo, el Virrey don Juan Vicente Güemes y Pacheco de Padilla. Sin embargo, tal aprobación no fue suficiente, y la pobreza del erario reinero impidió llevar a buen término el bello pero ambicioso proyecto de Macroplaza, que en aquellos años habría sido por mucho el más grande del mundo conocido. Las revueltas civiles por la independencia, a principios del siglo XIX, suspendieron toda idea de realizar no sólo la Macroplaza, sino aun la mas modesta construcción pública. Tras la instauración de la Primera República, el gobernador José María Parás encargó a Blas de la Garza la revisión del antiguo proyecto de Gran Plaza. El informe que éste rindió (localizado en las bóvedas del Palacio de Gobierno en 1966 por Santiago García Villarroel, justo dentro de una caja de palisandro que tenía la intrigante etiqueta "Dulce de Querétaro") da cuenta del poco respeto que habían tenido sucesivos cabildos al otorgar permisos de construcción dentro de predios que originalmente pertenecían al fundo "Tierras de la Virgen", en el cual había sido inscrita la propiedad pública de la Gran Plaza o Macroplaza desde los tiempos de Martín de Zavala. Así, se encontró que una hilera entera de siete manzanas ya estaba formada por el lado poniente, lo cual a la postre habría de dar origen al actual tramo de la calle Emilio Carranza que va desde Morelos hasta Washington; ello provocó que el límite definitivo por el dicho lado poniente de la Macroplaza quedara establecido, desde 1825, en la calle que hoy se llama Escobedo.

Por los lados oriente y norte la situación era peor, pues no sólo estaban los terrenos fincados, sino que aun se habían construido varios edificios de alto valor monetario, además de algunos molinos y tenerías. El gobernador Parás ordenó la demolición y corrección de límites en esta zona, lo cual desencadenó en la pequeña revuelta civil del 30 de marzo de 1825, conocida tradicionalmente como el "Madruguete" o "Lobatazo", tanto porque fue realizada en la madrugada de aquel día como porque ya en las horas de claridad la chusma tomó las plazas de La Carne y Del Comercio, atracando a los comerciantes que ahí se encontraban; incitados a la destrucción y a la rapiña por un mulato de nombre Antonio Lobato, la plebe se lanzaba a sus ataques al grito de: "¡Viva Lobato y lo que arrebato!". Un saldo sangriento y el desprestigio del gobierno hicieron que el gobernador Parás intentara congraciarse con el pueblo de Monterrey cosntruyendo una plaza adornada de jardines en el área donde se practicaron las más violentas demoliciones. Tal sitio recibió el pomposo nombre de Plaza de la Concordia, y estaba limitada por las actuales calles de 5 de Mayo al norte, Zuazua al oriente, 15 de Mayo al sur y Zaragoza al poniente. Este nombre fue cambiado décadas después por Plaza del Cinco de Mayo. Hoy día es la zona conocida como Explanada de los Héroes, si bien reducida en su tamaño, pues la mitad norte fue tomada para construir el actual Palacio de Gobierno hacia los años 1895-1908. (Este palacio, contrario a la creencia de muchos autores, no fue una construcción nueva del todo, pues al menos su mitad oriente utilizó los muros de un viejo trapiche que funcionaba desde la "Liberación de la Caña", ley de aranceles preferenciales decretada por el gobernador Nicolás de Azcárraga en 1669. Más aún, existen documentos que prueban la existencia previa de muros y cimientos en este mismo sitio, construidos por maese Juan de Montalvo, y que se conjetura debieron ser para el primer convento franciscano establecido antes de finalizar el siglo XVI, pues tal era la zona de la primitiva fundación hecha por Diego de Montemayor el Viejo.)

En 1857 el gobernador Santiago Vidaurri quiso dar nuevo impulso a las obras de la Macroplaza, de las que en realidad poco se había adelantado: en el extremo sur de esa gran extensión se hallaba la muy antigua Plazuela de Zaragoza (frente a la actual Catedral), que pertenecía a la primera fase de la construcción del gran proyecto y fue todo lo que pudo realizar Diego de Montemayor El Mozo, quien murió prematuramente en 1612. Tiene el nombre "Zaragoza" en honor de la abuela de éste, Doña Cesárea Agusta de Montemayor y Salazar; sin embargo, el uso popular descompuso la denominación original de aquella ilustre señora hasta degenerarlo primero en "Cesaragusta" y ya desde finales del siglo XVIII en Zaragoza simplemente. (Muchos autores creen hoy día, erróneamente, que tal nombre se le impuso a dicha plaza en honor al héroe del 5 de Mayo de 1862 en Puebla.) La gran extensión de terreno entre esa plazuela y la de La Concordia se hallaba muy urbanizada en la década de 1850, de tal suerte que los intentos de Vidaurri se ahogaron en el papeleo burocrático y en la fuerte oposición que tuvo por un poderoso grupo de propietarios representados por el ilustre jurista Juan N. de la Garza y Evia. Nuevos intentos de hacer realidad el proyecto de Gran Plaza fueron retomados por los gobernadores Bernardo Reyes (1901) y Jerónimo Siller (1925), sin que se lograra otra cosa que enconos.

Historia contemporanea

Hacia los años 80 por iniciativa del entonces gobernador del estado de Nuevo León el Lic. Alfonso Martínez Domínguez, se emprendió de una vez por todas el añejo proyecto de darle a los regiomontanos una plaza grande, digna de su estirpe. En sus propias palabras Monterrey era una ciudad “chaparra, sucia y fea”, lo cual molestó a algunos sectores de la población; antes de la construcción de la Macroplaza, el centro de Monterrey tenia calles extremadamente angostas y edificaciones deprimentes, las cuales ocasionaban un permanente congestionamiento de tránsito; además, por si fuera poco, la mayoría del drenaje era deficiente y la red principal estaba escondida bajo las calles del centro mal planeadas. (Bajo las calles bien planeadas sólo había antiguos pavimientos del sistema McAdam). Además tenía vetustos edificios históricos del siglo XVIII y XIX que daban una fea imagen de ciudad colonial similar a San Luis Potosí, Zacatecas o San Miguel de Allende, contraviniendo las aspiraciones de la población culta que desde la Revolución Industrial (1890-1910) ha querido que Monterrey adquiera el aire cosmopolita de ciudades como Houston, Austin, San Antonio o McAllen. Por fortuna, esto se ha estado logrando desde que la Macroplaza quedó terminada hacia mediados de los años 80.

La Macroplaza es un cuadrado de 40 hectáreas; para su construcción fue necesaria la reubicación de 283 familias y 310 negocios entre los cuales se encontraban un decadente edificio del la tienda Roberts, una bodega de la tienda Salinas y Rocha, y el cine Elizondo, del cual lo único rescatable era su decoración interior (porque el exterior era de un insípido e importado Art Déco que hablaba de la pujanza y modernidad de la ciudad en esa época, 1943, pero que años después fue motivo de desprecio para los regiomontanos bien nacidos).

Instalaciones

La Macroplaza, para una mejor conservación esta dividida en dos secciones; la primera a cargo del municipio de Monterrey la cual ocupaba anteriormente la Plaza Zaragoza; limita al sur con la avenida constitución lugar donde se encuentran el nuevo Palacio municipal de Monterrey y el monumento al Sol, al sur con Av. Padre Mier, en la cual se localiza la estación del metro General Zaragoza. Al oriente con la Av. Ignacio Zaragoza, donde se localiza la catedral Metropolitana de nuestra Señora de Monterrey, El museo de arte contemporáneo Marco y el casino de Monterrey y al poniente con la Av. general Zuazua en la cual se localizan: El Banco mercantil cuya construcción data del siglo pasado, el Hotel Monterrey, el Condominio Acero, el antiguo palacio Municipal de Monterrey ahora convertido en el museo metropolitano y el círculo mercantil mutualista. En esta área se encuentran los siguientes monumentos importantes como son el faro del comercio construido en conmemoración del aniversario la CANACO de monterrey por el arquitecto Luís Barragán, el monumento al obrero, la fuente Zaragoza y el antiguo kiosco de la Plaza Zaragoza anteriormente se encontraba un centro comercial pero hace algunos años fue cerrado al publico y sus instalaciones están abandonadas.

La segunda área se encuentra a cargo del gobierno del estado y comprende el área de la explanada de los héroes hacia el sur hasta la calle Padre Mier. Limita al sur con la estación del metro General Zaragoza, Al norte con la calle 5 de mayo y el Palacio de Gobierno, al oriente con la Av. Dr. Coss donde se localizan: La biblioteca central del estado, El Teatro de la ciudad, El museo de historia mexicana, el museo de cultura norestence y el paseo santa lucia el cual conecta a la macroplaza con el Parque Fundidora. Al poniente con la calle General Ignacio Zaragoza en la cual se localizan el edificio latino, el palacio de justicia, el palacio legislativo y el edificio sede de infonavit. En esta sección se localiza: la fuente de neptuno, la capilla de los dulces nombres, el parque hundido, la explanada de los héroes y la explanada 400 años al inicio del paseo santa lucia.

Puntos de intéres

  • Palacio de Gobierno, una construcción de estilo Neoclásico en donde se localiza la oficina del gobernador.
  • Museo de Historia Mexicana
  • Museo Del Noreste
  • Museo Del Palacio De Gobierno
  • Catedral Metropolitana de Monterrey
  • Paseo del río Santa Lucía
  • Explanada de los Héroes, una explanada de 19,400 m², localizada enfrente del Palacio de Gobierno.
  • Jardín Hundido, un jardín casi hundido en su totalidad localizado en el corazón de la Macroplaza. Tiene varíos monumentos y una fuente.
  • Teatro de la Ciudad
  • Biblioteca Fray Servando Teresa de Mier
  • Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey
  • Fuente de Neptuno
  • Capilla de los Dulces Nombres
  • Museo Metropolitano de Monterrey
  • Plaza Zaragoza
  • Faro del Comercio, obra del arquitecto Luis Barragán
  • Homenaje al Sol, un monumento de Rufino Tamayo‏‎ localizado en el extremo sur de la Macroplaza.

Galería de fotos

Enlaces externos

Wikipedia-logo.jpg
Este artículo contiene información procedente de Wikipedia, publicada bajo la licencia Creative Commons CC-by-sa
  • Wikipedia

Compartir, enviar e imprimir (ayuda) artículo:

Editores y colaboradores de este artículo ¿?


   » Alberto Mengual Muñoz   »  Iñaki M.B.

Artículo procedente de Urbipedia.org. Con licencia Creative Commons CC-BY-NC-SA excepto donde se indica otro tipo de licencia.
Origen o autoría y licencia de imágenes accesible desde PDF, pulsando sobre cada imagen.
http://www.urbipedia.org/index.php?title=Macroplaza&oldid=468848