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Categoría:Santiago de Chile

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Vista del sector oriente de Santiago
Vista satelital de Santiago de Chile. El norte se encuentra hacia la esquina superior izquierda.
Ubicación de la ciudad dentro del Cono Sur.

Santiago de Chile es la capital y principal núcleo urbano de Chile. El área metropolitana que forma es denominada también como Gran Santiago o simplemente Santiago y corresponde también a la capital de la Región Metropolitana de Santiago.

Aunque es generalmente considerado por sus habitantes como una única gran ciudad, Santiago de Chile es una conurbación que incluye a 26 comunas de manera íntegra y a 11 comunas en forma parcial. La mayor parte de la metrópolis se encuentra dentro de la Provincia de Santiago, con algunos sectores periféricos dentro de las provincias del Maipo, Cordillera y Talagante.

Santiago se encuentra aproximadamente en las coordenadas a una altitud media de 567 Msnm.[1] En el año 2002, la conurbación se extendía sobre 641,4 km² y tenía una población de 5.428.590 habitantes,[2] lo que equivale a cerca del 35,9% de la población total del país. De acuerdo a dichas cifras, Santiago además es la séptima ciudad más habitada de América Latina y una de las 45 áreas metropolitanas más grandes del mundo.[3]

La ciudad de Santiago alberga los principales organismos gubernamentales (a excepción del Congreso Nacional, ubicado en Valparaíso), financieros, administrativos, comerciales y culturales del país. Santiago de Chile además es sede de la CEPAL y es considerada como la tercera ciudad latinoamericana con mejor calidad de vida, tras Montevideo y Buenos Aires[4] y como una ciudad global de clase gamma, a la altura de Ámsterdam o Boston y superando a grandes urbes como Roma, Estocolmo y Pekín.[5] Finalmente, es considerada como la 53º ciudad con mayores ingresos del mundo, con un PIB (PPA) de US$91.000 millones en 2005 y estimado de US$160.000 millones hacia 2020.[6]

Historia

Orígenes y fundación

«La fundación de Santiago», óleo de Pedro Lira (1858). La obra muestra a Pedro de Valdivia proclamando la fundación de la ciudad, el 12 de febrero de 1541.

De acuerdo a investigaciones, se cree que en la cuenca de Santiago se establecieron los primeros grupos humanos cerca del 10.000 a. de C., los cuales eran principalmente nómadas cazadores-recolectores, que transitaban desde el litoral hacia el interior en búsqueda de guanacos durante la época de los deshielos cordilleranos.[7] Cerca del año 800, comenzaron a instalarse los primeros habitantes sedentarios debido a la formación de comunidades agrícolas junto al río Mapocho, principalmente de poroto, papa y maíz, y la domesticación de los auquénidos de la zona.

Las aldeas establecidas en la zona pertenecían a grupos picunches o promaucaes, sometidos al Imperio Inca desde fines del siglo XV y comienzos del Siglo XVI. Los incas establecieron en el valle algunos mitimaes, siendo el principal uno instalado en el centro de la actual ciudad, fortalezas como el huaca de Chena y el santuario del cerro El Plomo.[7] La zona habría servido como base para las expediciones incásicas hacia el sur y como nudo vial del Camino del Inca.

Tras haber sido comisionado por Francisco Pizarro desde el Perú y hacer una larga travesía desde Cuzco, el conquistador extremeño Pedro de Valdivia llegó al valle del Mapocho, el 13 de diciembre de 1540. Las huestes de Valdivia acamparon junto a las aguas del río, en los faldeos del cerro Tupahue y comenzaron lentamente a entablar relaciones con los indios picunches que habitaban la zona, tras lo cual Valdivia convocó a los caciques de la zona a un parlamento donde les explicó su intención de fundar una ciudad en nombre del rey Carlos I de España, que sería la capital de su gobernación de Nueva Extremadura. Los indígenas habrían aceptado e incluso le habrían recomendado la fundación de la localidad en una pequeña isla ubicada entre dos brazos del río junto a un pequeño cerro llamado Huelén.[8]

El 12 de febrero de 1541, Valdivia fundaría oficialmente la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura en honor al Apóstol Santiago, santo patrono de España, en las cercanías del Huelén, renombrado por el conquistador como "Santa Lucía". Siguiendo las normas coloniales, Valdivia encomendó el trazado de la nueva ciudad al alarife Pedro de Gamboa el cual diseñaría la ciudad en forma de damero. Al centro de la ciudad diseñó una Plaza Mayor, alrededor de la cual se destinaron solares para la Catedral, la cárcel y la casa del gobernador. En total se construyeron ocho cuadras de norte a sur y diez de oriente a poniente, y cada solar (un cuarto de cuadra) fue entregado a los colonizadores, que construyeron casas de barro y paja.

Valdivia partió meses después junto a sus soldados hacia el sur, dando inicio a la Guerra de Arauco. Santiago quedó desprotegida, lo que fue aprovechado por las huestes indígenas de Michimalonco que atacaron la incipiente urbe. El 11 de septiembre de 1541, la ciudad fue arrasada por los indígenas pero los 55 españoles lograron derrotar a los atacantes, debido a la resistencia liderada por Inés de Suárez, pareja de Valdivia. La ciudad sería reconstruida lentamente dando protagonismo a la recién fundada Concepción, donde se fundaría la Real Audiencia de Chile en 1565. Sin embargo, el constante peligro que afrontaba Concepción debido a su cercanía al conflicto bélico y una sucesión de desoladores terremotos, permitirían el establecimiento definitivo de la Real Audiencia en Santiago en 1607, reafirmando su rol de capital.

Santiago colonial

Mapa del Santiago colonial a comienzos del Siglo XVIII. El sur se ubica en la parte superior de la imagen.
El puente de Calicanto sobre el río Mapocho fue el principal símbolo de la ciudad de Santiago tras su inauguración en 1779.

A pesar de que Santiago estuvo a punto de desaparecer por el ataque indígena, un terremoto y una serie de inundaciones, la ciudad comenzó a poblarse rápidamente. De las 126 cuadras diseñadas por Gamboa, en 1558 ya habían sido ocupadas cuarenta y en 1580, la totalidad,[9] mientras en las tierras cercanas acogieron a decenas de miles de cabezas de ganado. En el ámbito arquitectónico, comienzan a construirse los primeros edificios de importancia de la ciudad, destacando el inicio de la construcción en piedra de la primera catedral en 1561 y de la iglesia de San Francisco en 1572, siendo ambas construcciones realizadas principalmente en adobe y piedra.

Una serie de desastres pondría en jaque el desarrollo de la ciudad durante los siglos XVI y XVII: un terremoto en 1575, epidemia de viruela en 1509, desbordes del Mapocho en 1608 y 1618 y por último, el terremoto del 13 de mayo de 1647, donde fallecieron más de 600 personas y quedaron más de cinco mil damnificados.[9] Estos hechos no detendrían el crecimiento de la capital de la Capitanía General de Chile, en una época donde todo el poder del país se concentraba alrededor de la Plaza de Armas santiaguina.

En 1767, el corregidor Luis Manuel de Zañartu, dio inicio a unas de las principales obras arquitectónicas de todo el período colonial: el Puente de Calicanto, que permitió unir eficientemente a la ciudad con La Chimba (al norte del río) y el inicio de las construcciones de los tajamares para evitar los desbordes del Mapocho. Aunque el puente logró ser construido, los tajamares fueron constantemente destruidos por el río. En 1780, el gobernador Agustín de Jáuregui trajo al arquitecto italiano Joaquín Toesca, entre cuyas obras destacarían la fachada de la Catedral, el Palacio de La Moneda, el diseño del canal San Carlos y la construcción definitiva de los tajamares, durante el gobierno de Ambrosio O'Higgins, siendo inaugurados definitivamente en 1798.[10] El gobierno de O'Higgins destacó también por la apertura del camino a Valparaíso en 1791 y que permitiría la conexión de la capital con el principal puerto del país.

Capital de la República

El 18 de septiembre de 1810 se proclamó la Primera Junta Nacional de Gobierno en Santiago, hecho con el que se dio inicio al proceso de independencia de Chile. La ciudad, que se convertiría en la capital de la nueva nación, se vería agitada por los diversos acontecimientos, especialmente debido a las acciones bélicas que ocurrirían en sus inmediaciones.

Aunque en la Patria Vieja se instalaron algunas instituciones como el Instituto Nacional y la Biblioteca Nacional, éstas fueron clausuradas tras la derrota patriota en la batalla de Rancagua en 1814. El gobierno realista duraría hasta 1817, cuando el Ejército de los Andes alcanzó la victoria en la batalla de Chacabuco, reinstaurando el gobierno patriota en Santiago. La independencia, sin embargo, no estaba asegurada y el ejército español obtuvo nuevas victorias y hacia 1818 se dirigía hacia Santiago, pero la carga sería definitivamente detenida en los llanos del río Maipo, durante la batalla de Maipú, el 5 de abril de 1818.

Con el fin de la guerra, asumió Bernardo O'Higgins como Director Supremo y, al igual que su padre, realizó diversas obras de importancia para la ciudad. Durante la llamada Patria Nueva, se reabren las instituciones cerradas y se inaugura el Cementerio General, se terminan las obras del canal San Carlos y en el brazo sur del Mapocho, conocido como La Cañada, fue cerrado el paso de las aguas convirtiéndolo en un paseo arborizado, conocido como la Alameda de las Delicias.

Dos nuevos terremotos azotaron la ciudad: uno el 19 de noviembre de 1822 y otro el 20 de febrero de 1835. Estos dos hechos, sin embargo, no evitaron que la ciudad siguiera creciendo aceleradamente: en 1820, contaba con 46.000 habitantes,[9] en 1854 la población era de 69.018 habitantes y en el censo de 1865 era de 115.337 habitantes.[11] Este importante aumento se generó principalmente con el crecimiento hacia los suburbios de la zona sur y poniente de la capital y en parte, hacia la Chimba, gracias a la división de los antiguos predios existentes en la zona. Este nuevo desarrollo periférico provocó el fin de la tradicional estructura de damero que regía el centro de la ciudad.

La ciudad del siglo XIX

Mapa de Santiago en 1895.

Durante la denominada República Conservadora se crean diversas instituciones, principalmente de carácter educativo como la Universidad de Chile y la Quinta Normal con sus museos. Los canales que recorren la ciudad para la evacuación de aguas servidas desaparecen dando paso al alcantarillado, al que se suman las primeras redes de gas, agua potable y alumbrado público, y en 1851 se establece el primer sistema de telegrafía con Valparaíso. Sin embargo, un trágico hecho enlutaría a la ciudad cuando más de 2.000 personas fallecieran en el incendio de la Iglesia de la Compañía, el 8 de diciembre de 1865.

Un nuevo impulso en el desarrollo urbano de la capital se produjo durante la llamada República Liberal y la administración del intendente de la ciudad, Benjamín Vicuña Mackenna, dentro de cuyas principales obras destacan la remodelación del cerro Santa Lucía, que pasó de ser un basurero a un parque adornado con obras arquitectónicas neoclásicas, la creación de un camino que rodeaba la ciudad (que en esa época tenía una extensión similar a la actual comuna de Santiago) y la remodelación de la Alameda. Esta avenida se consagró como la arteria central de la ciudad gracias al desarrollo de diversos palacios pequeños construidos por la oligarquía beneficiada por el auge económico derivado de la minería del cobre y el salitre. Muchas de las principales obras urbanas eran financiadas por aportes voluntarios de los vecinos ilustres, destacando obras como el Teatro Municipal, el Club Hípico o el actual Parque O'Higgins, construido por el filántropo Luis Cousiño en 1873.[12]

La ciudad se convirtió rápidamente en el principal nudo del sistema ferroviario chileno, el principal medio de transporte durante más de un siglo. El primer ferrocarril llegó a la ciudad el 14 de septiembre de 1857 y en 1884 fue inaugurada la Estación Central de Santiago. Mil vehículos particulares y quinientos de arriendo circulaban en Santiago hacia esos años y 45.000 personas utilizaban diariamente el tranvía.[9] Los primeros teléfonos fueron instalados durante los años 1880 y en menos de diez años existían más de 1.200 líneas.

Ya concluyendo el siglo, se construyeron sistemas de recolección de aguas lluvias para evitar inundaciones en el centro y se iniciarían las obras de canalización del Mapocho, para lo que fue necesaria la demolición de los tajamares y del Puente de Calicanto, ocurrida el 10 de agosto de 1888. Para ese entonces, Santiago tenía una población cercana a los 256.000 habitantes, esparcidos en una extensión de 3.766 hectáreas.[9] Muchos de estos habitantes vivían en barriadas pobres, excluidas del desarrollo urbano fomentado por la oligarquía, fuera de los bordes de la ciudad como en los barrios orientales de Yungay y Chuchunco.[7]

El Santiago del centenario

La Plaza de Armas en 1906.

Con el advenimiento del nuevo siglo, la ciudad comenzó a experimentar diversos cambios relacionados con el fuerte desarrollo de la Industria. Valparaíso, que hasta la fecha había sido el centro económico del país, comienza lentamente a perder protagonismo en desmedro de la capital. Ya en 1895, el 75% de la industria fabril nacional radicaba en la capital y sólo un 28% en el puerto, y hacia 1910, los principales bancos y tiendas comerciales se instalaron en las calles del centro de la ciudad, abandonando Valparaíso.

La promulgación tanto de la ley de Comuna Autónoma y el decreto de creación de municipalidades permitirían la creación de diversas divisiones administrativas en el Departamento de Santiago, con el fin de mejorar la administración local. Maipú, Ñuñoa, Renca, Lampa, y Colina se crearían en 1891, Providencia y Barrancas en 1897; y en 1901, Las Condes. En el departamento de La Victoria, se originarían Lo Cañas en 1891, el que sería dividido en La Granja y Puente Alto en 1892. En 1899 nacería La Florida y en 1925 se crea Cisterna.

El cerro San Cristóbal comenzó en este período un largo proceso de mejoramiento. En 1903 se instaló un observatorio astronómico y al año siguiente se colocó la primera piedra del santuario mariano en su cumbre, el cual se caracteriza por la imagen de 14 metros de la Virgen María, visible desde diversos puntos de la ciudad.[8] Sin embargo, la idea de forestarlo no sería cumplida hasta algunas décadas después.

Con el deseo de celebrar el Centenario de la República en 1910, se realizaron diversas obras urbanas. Fue ampliada la red de ferrocarriles, permitiendo la conexión de la ciudad con sus nacientes suburbios, a través del ferrocarril de circunvalación y el que llevaba al Cajón del Maipo, mientras se construyó una nueva estación ferroviaria en el norte de la ciudad: la Estación Mapocho. En los terrenos ganados por la canalización del Mapocho, se creó el Parque Forestal y se inauguraron los nuevos edificios del Museo de Bellas Artes y de la Biblioteca Nacional. Además, serían finalizados los trabajos de alcantarillado, que cubrían a cerca del 85% de la población urbana.[7]

Explosión demográfica

Vista de Ahumada, en el centro de la ciudad, hacia fines de los años 1920.

A fines de 1920, el censo estimaba una población en Santiago de 507.296 habitantes, lo que equivalía al 13,6% de la población total del país. Esta cifra representaba un aumento de un 52,47% con respecto al censo de 1907, es decir, un crecimiento anual del 3,3%, casi tres veces más que la cifra a nivel nacional. Este crecimiento se explica principalmente por la llegada de campesinos desde el sur que llegaban a trabajar a las fábricas y ferrocarriles en construcción. Sin embargo, este crecimiento se experimentó en la periferia y no en el casco urbano propiamente tal.

En estos años, el centro de la ciudad se consolidó como un barrio netamente comercial, financiero y administrativo, con el establecimiento de diversos portales y locales alrededor de la calle Ahumada y del Barrio Cívico en el entorno inmediato del Palacio de La Moneda. Este último proyecto significó la construcción de diversos edificios modernistas para el establecimiento de las oficinas de ministerios y otros servicios públicos,[13] dando el puntapié inicial para la construcción de edificios de mediana altura. Por otro lado, los habitantes tradicionales del centro comenzaron a emigrar fuera de la urbe hacia sectores más rurales como Providencia y Ñuñoa, que acogieron a la oligarquía y a los inmigrantes europeos profesionales, y San Miguel para las familias de clase media. Además, en la periferia comenzaron a construirse diversas villas para los asociados de diversas organizaciones sindicales de la época. La modernidad se expandió en la ciudad, con la aparición de los primeros cines, la extensión de la red telefónica y la inauguración del Aeropuerto Los Cerrillos en 1928, entre otros adelantos.

Mujeres preparan ollas comunes, en 1932.

La sensación de una era de crecimiento económico reflejada en los avances tecnológicos contrastaba profundamente con las clases sociales más bajas. El crecimiento de las décadas anteriores se convirtió en una explosión demográfica sin precedentes desde 1929. La Gran Depresión generó el desplome de la industria salitrera del norte, dejando a 60.000 desempleados, los que sumados a la caída de las exportaciones agrícolas, totalizaron cerca de 300.000 cesantes a nivel nacional. Éstos, en su mayoría, vieron a la gran ciudad y su pujante industria como la única oportunidad de sobrevivir. Muchos migrantes llegaron sin nada a la ciudad y miles debieron sobrevivir en las calles ante la imposibilidad de arrendar alguna habitación. Las enfermedades se expandieron y la tuberculosis cobró la vida de cientos de indigentes. El desempleo y el costo de la vida aumentaron de importante manera, mientras los sueldos de los santiaguinos cayeron.

La situación sólo cambiaría varios años más tarde con un nuevo auge industrial fomentado por la CORFO y la expansión del aparato estatal a partir de fines de los años 1930. En esta época, la aristocracia perdió gran parte del poder que ostentaba y la clase media, compuesta por comerciantes, burócratas y profesionales, adquirió el protagonismo de la política nacional. En este contexto, Santiago comienza a desarrollarse hacia las masas, mientras las clases acomodadas tienden a refugiarse en los barrios altos de la capital. Así, los antiguos paseos de la clase adinerada, como el Parque Cousiño y la Alameda, pierden hegemonía frente a recintos de esparcimiento popular, como el Estadio Nacional surgido en 1938.

El Gran Santiago

En las décadas siguientes, Santiago siguió creciendo de forma imparable. En 1940, la ciudad acumulaba 952.075 habitantes, en 1952 esta cifra llegó a los 1.350.409 habitantes y el censo de 1960 totalizó 1.907.378 santiaguinos. Este crecimiento se reflejó en la urbanización de los sectores rurales de la periferia, donde se establecieron familias de clase media y baja con viviendas estables: en 1930, el área urbana tenía una extensión de 6.500 hectáreas, que en 1960 llegaron a las 20.900 y en 1980 llegó a las 38.296. Aunque la mayoría de las comunas seguían creciendo, éste se concentró principalmente en comunas periféricas como Barrancas al poniente, Conchalí al norte y La Cisterna y La Granja al sur. En el caso de la clase alta, ésta comenzó a acercarse al sector de la precordillera de Las Condes y La Reina. El centro, por el contrario, perdió habitantes dejando más espacio para el desarrollo del comercio, la banca y las actividades gubernamentales.

Extensión del Gran Santiago, en 1965.

Este crecimiento se realizó sin ningún tipo de regulación y sólo comenzaron a aplicarse durante los años 1960 con la creación de diversos planes de desarrollo del Gran Santiago, concepto que reflejaba la nueva realidad de una ciudad mucho más amplia. En 1958 fue lanzado el Plan intercomunal de Santiago y que proponía la organización del territorio urbano, fijando un límite de 38.600 hectáreas urbanas y semiurbanas, para una población máxima de 3.260.000 habitantes, la construcción de nuevas avenidas (como la Avenida Circunvalación Américo Vespucio y la Carretera Panamericana), el ensanche de las existentes y el establecimiento de "cordones industriales". La celebración de la Copa Mundial de Fútbol de 1962 dio un nuevo empuje a las obras de mejoramiento de la ciudad. En 1966 se creó el Parque Metropolitano de Santiago en el cerro San Cristóbal y el MINVU dio inicio a la erradicación de poblaciones callampas y la construcción de nuevas viviendas como la Remodelación San Borja, en cuyas cercanías fue construido el Edificio Diego Portales.

En 1967 fue inaugurado el nuevo Aeropuerto Internacional de Pudahuel y, tras años de discusión, en 1969 se daría inicio a la construcción del Metro de Santiago, cuya primera etapa correría bajo el tramo occidental de la Alameda y que sería inaugurada en 1975. El Metro se convertiría en una de las construcciones más prestigiosas de la ciudad y en los años siguientes seguiría expandiéndose, llegando a dos líneas perpendiculares a fines de 1978. Las telecomunicaciones tendrían además un importante desarrollo, reflejado con la construcción de la Torre Entel, que desde su construcción en 1975 sería uno de los símbolos de la capital al ser la estructura más alta del país por dos décadas.

Tras el golpe de Estado de 1973 y el establecimiento del Régimen Militar, la planificación urbana no tuvo grandes cambios hasta inicio de los años 1980, cuando el gobierno adoptó un modelo económico neoliberal y el rol de organizador pasa del Estado al mercado. En 1979 se modifica el plan regulador, extendiendo el radio urbano a más de 62.000 hectáreas para el desarrollo inmobiliario, provocando una nueva expansión descontrolada de la ciudad, llegando a las 40.619 ha de extensión a comienzos de los años 1990, especialmente en la zona de La Florida, que en el censo de 1992 se convirtió en la comuna más populosa del país, con 328.881 habitantes. En tanto, un fuerte terremoto azotó la ciudad el 3 de marzo de 1985, que aunque causó escasas víctimas, dejó numerosos damnificados y destruyó muchas edificaciones de antigüedad.

La metrópoli en los inicios del siglo XXI

Vista nocturna del llamado Sanhattan, el centro financiero de Santiago.

Con el inicio de la Transición en 1990, la ciudad de Santiago ya sobrepasaba los cuatro millones de habitantes, que habitaban preferentemente en la zona sur: La Florida era seguida en número de habitantes por Puente Alto y Maipú. El desarrollo inmobiliario en estas comunas y otras como Quilicura y Peñalolén se debió en gran medida a la construcción de conjuntos habitacionales para familias de clase media. En tanto, las familias de altos ingresos avanzaron hacia la Precordillera y el llamado Barrio Alto, aumentando la población de Las Condes y dando origen a nuevas comunas como Vitacura y Lo Barnechea. Por otro lado, si bien la pobreza comenzó a bajar considerablemente, se mantuvo la fuerte dicotomía entre la pujante urbe globalizada y los barrios marginales dispersos a lo largo de la capital.

La Torre Telefónica, uno de los símbolos del crecimiento de los años 1990.

La zona de Avenida Providencia se consolidó como un importante eje comercial en el sector oriente y hacia los años 1990, este desarrollo se extendió al Barrio Alto que se convirtió en un atractivo polo para la construcción de edificios de gran altura. Las principales empresas y corporaciones financieras se establecieron en la zona, dando origen a un moderno y pujante centro empresarial conocido como Sanhattan. La partida de estas empresas al Barrio Alto y la construcción de centros comerciales alrededor de toda la ciudad, provocaron una crisis en el centro urbano, el cual debió reinventarse: sus principales calles comerciales se convirtieron en paseos peatonales (como el Paseo Ahumada) y se instituyeron beneficios tributarios para la construcción de edificios residenciales, atrayendo principalmente a adultos jóvenes.

En estos años, la ciudad comenzó a enfrentar una serie de problemas generados por el desordenado crecimiento experimentado. La contaminación atmosférica alcanzó niveles críticos durante los meses de invierno y una capa de smog se instaló sobre la ciudad, por lo que las autoridades debieron establecer medidas legislativas para las industrias y la restricción vehicular a los automóviles. A eso se sumó que la gran extensión de la ciudad hizo colapsar el sistema de transporte. El Metro debió ser ampliado considerablemente extendiendo sus líneas y creando tres nuevas líneas entre 1997 y 2006 en el sector sureste, mientras una nueva línea para Maipú a inaugurarse hacia 2010 dejaría al ferrocarril metropolitano con una extensión de 105 Km. En el caso de los autobuses, el sistema sufrió una importante reforma a comienzos de los años 1990 y luego en 2007 con el establecimiento de un plan maestro de transportes conocido como Transantiago, el cual ha enfrentado una serie de problemas desde su puesta en marcha.[14]

A medida que entra en el siglo XXI, Santiago persiste en su acelerado desarrollo. Diversas autopistas urbanas han sido construidas, el Barrio Cívico fue renovado con la creación de la Plaza de la Ciudadanía y se comienza la construcción de la Ciudad Parque Bicentenario para la conmemoración del bicentenario de la República. El desarrollo de la edificación de altura continúa en el sector oriente, el cual culminará en 2009 con la apertura del primer Rascacielos, Costanera Center.

Cultura y sociedad

Patrimonio y monumentos

La Catedral Metropolitana de Santiago, en la Plaza de Armas, es uno de los edificios más representativos de la arquitectura del período colonial.

Dentro del área metropolitana de Santiago existen 174 sitios patrimoniales bajo la custodia del Consejo de Monumentos Nacionales,[15] entre los que se encuentran monumentos arquitectónicos, históricos, arqueológicos e incluso barrios y zonas típicas. De éstos, 93 se encuentran dentro de la comuna de Santiago, considerada el centro histórico de la ciudad.[16] Aunque ningún monumento santiaguino ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, tres ya han sido propuestos por el gobierno chileno: el santuario incásico del cerro El Plomo, la iglesia y convento de San Francisco y el Palacio de La Moneda.[17]

En el centro de Santiago se encuentran diversas edificaciones construidas durante la dominación española y que, en su mayoría, corresponden a templos católicos como la Catedral Metropolitana o la ya mencionada iglesia de San Francisco. Otros edificios de la época son aquellos ubicados en los costados de la Plaza de Armas, como la sede de la Real Audiencia, el Correo Central o la Casa Colorada.

La estatua de la Virgen María en el cerro San Cristóbal es uno de los principales símbolos de la ciudad.

Durante el Siglo XIX y el advenimiento de la independencia, nuevas obras arquitectónicas comenzaron a erigirse en la capital de la joven república. La aristocracia construyó pequeños palacios para su uso residencial, principalmente en los alrededores del barrio República, y que se conservan hasta la actualidad. A ello se suman otras estructuras que adoptaron corrientes artísticas provenientes de Europa, como el Club Hípico de Santiago, las casas centrales de la Universidad de Chile y de la Universidad Católica, la Estación Central y la Estación Mapocho, el Mercado Central, la Biblioteca Nacional, el Museo de Bellas Artes y el Barrio París-Londres, entre otras.

Diversas áreas verdes en la ciudad contienen en su interior y en sus alrededores diversos sitios de carácter patrimonial. Dentro de los más importantes destacan las fortificaciones del cerro Santa Lucía, el santuario de la Virgen María en la cumbre del cerro San Cristóbal, las fastuosas criptas del Cementerio General de Santiago, el Parque Forestal, el Parque O'Higgins y la Quinta Normal.

Museos y bibliotecas

Fachada del Museo Nacional de Bellas Artes, ubicado junto al Parque Forestal.

Santiago alberga una gran cantidad de museos de diferentes tipos, dentro de los cuales se encuentran los tres de categoría "Nacional" administrados por la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos: el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo Histórico Nacional y el Museo Nacional de Historia Natural.

La mayoría de los museos se ubican en el centro histórico de la ciudad, ocupando las antiguas edificaciones de origen colonial tal como ocurre con el Museo Histórico Nacional, que está ubicado en el Palacio de la Real Audiencia. La Casa Colorada aloja el Museo de Santiago, mientras que el Museo Colonial está instalado en un ala de la iglesia de San Francisco y el Museo de Arte Precolombino ocupa parte del antiguo Palacio de la Aduana. El Museo de Bellas Artes, aunque se ubica en el centro de la ciudad, fue construido a comienzos del siglo XX especialmente para alojar dicho museo y en la parte posterior del edificio fue establecido en 1947 el Museo de Arte Contemporáneo, dependiente de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.

El Parque Quinta Normal también posee diversos museos, dentro de los que se encuentran el ya mencionado de Historia Natural, el Museo Ferroviario, el Museo de Ciencia y Tecnología y el Museo Artequín. En otros sectores de la ciudad existen algunos museos como el Museo de los Tajamares en Providencia, el Museo Aeronáutico en Cerrillos y el Museo Interactivo Mirador en La Granja. Este último, inaugurado en 2000 y diseñado principalmente para los niños y jóvenes, ha sido visitado por más de 2,8 millones de asistentes, lo que lo convierte en el museo más concurrido en todo el país.[18]

En cuanto a bibliotecas públicas, la más importante es la Biblioteca Nacional ubicada en pleno centro de Santiago. Sus orígenes se remontan a 1813 cuando fue creada por la naciente república y fue trasladada a sus actuales dependencias un siglo más tarde, las que además albergan la sede del Archivo Nacional. Con el fin de brindar más cercanía a la población, incorporar nuevas tecnologías y complementar los servicios entregados por las bibliotecas municipales y la Biblioteca Nacional, fue inaugurada en 2005 la Biblioteca de Santiago en las cercanías de la Quinta Normal.

Referencias

  1. Dirección Meteorológica de Chile. Climatología de ciudades: Santiago. Consultado el 14/12/2007.
  2. INE (2005). Chile: Ciudades, Pueblos, Aldeas y Caseríos (PDF comprimido en ZIP). Consultado el 14/12/2007.
  3. Demographia.com. 50 largest world metropolitan areas ranked (en inglés). Consultado el 14/12/2007.
  4. Gaínza, Patricia P.. Ciudades Latinoamericanas en el Índice de Calidad de Vida. Consultado el 27/02/2008.
  5. Globalization and World Cities. Inventory of World Cities. Consultado el 14/12/2007.
  6. PricewaterhouseCoopers (2007). Table 1.2 – Top 30 urban agglomeration GDP rankings in 2005 and illustrative projections to 2020 (using UN definitions and population estimates) (PDF) (en inglés). UK Economic Outlook, March 2007, pág. 5. Consultado el 9/06/2007.
  7. 7,0 7,1 7,2 7,3 De Ramón, Armando (2000), Santiago de Chile (1541-1991): Historia de una sociedad urbana, Santiago, Chile: Editorial Sudamericana. Memoria Chilena: MC0007069.
  8. 8,0 8,1 Medina Torres, Juan (2003). Cerro San Cristóbal, el gran balcón de Santiago (PDF). Consejo de Monumentos Nacionales. Consultado el 16/12/2007.
  9. 9,0 9,1 9,2 9,3 9,4 Municipalidad de Santiago. Plan estratégico de desarrollo comunal, Santiago 2010. Capítulo I: Diagnóstico estratégico (PDF). Consultado el 16/12/2007.
  10. Ayarza Elorza, Hernán. Historia en la ingeniería: Tajamares del Mapocho (PDF). Revista Ingenieros. Consultado el 16/12/2007.
  11. Santiago Republicano. Vista panorámica de Santiago. Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Consultado el 16/12/2007.
  12. Domínguez V., Martín (2000). Parque Cousiño y Parque O'Higgins: imagen pasada, presente y futura de un espacio verde en la metrópoli de Santiago. Revista Urbanismo, Nº3. FAU, Universidad de Chile. Consultado el 29/03/2007.
  13. Gurovich W., Alberto (2003). La solitaria estrella: en torno a la realización del Barrio Cívico de Santiago de Chile, 1846-1946. Revista Urbanismo, Nº7. FAU, Universidad de Chile. Consultado el 8 de junio, 2007.
  14. EMOL.com (17 de diciembre de 2007). Ministro Cortázar anuncia 12 nuevos recorridos del Transantiago. Consultado el 22/12/2007.
  15. Consejo de Monumentos Nacionales. Búsqueda de monumentos en las provincias de Santiago y de Cordillera y de la comuna de San Bernardo. URL accedida el 23/12/2007.
  16. Consejo de Monumentos Nacionales. Monumentos de la comuna de Santiago. Consultado el 23/12/2007.
  17. UNESCO World Heritage Centre (23 de febrero de 2004). Tentative Lists: Chile (en inglés). Consultado el 23/12/2007.
  18. Museo Interactivo Mirador mim. ¿Quiénes somos?. Consultado el 23/12/2007.
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