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Colegio Guadalaviar

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El colegio Guadalaviar se sitúa en la Avenida Blasco Ibañez nº 56 de la ciudad de Valencia (España). Fue construido en 1958-59 con proyecto del arquitecto Fernando M. García-Ordóñez.

La parcela ocupa el ángulo sudeste de la confluencia de las actuales avenidas de Blasco Ibáñez y de Aragón. Pero inicialmente la parcela daba frente sólo a la primera, constituyendo la segunda el campo de vías abandonado perteneciente al acceso ferroviario de la antigua Estación de Aragón. Como espacio colindante a una estación de ferrocarril, la parcela presenta en ese momento como vecino un área de cierta degradación urbana y formal. Posteriormente se construyen en él un gran pabellón provisional para albergar las oficinas de planeamiento del Ministerio de Obras Públicas en Valencia, provisionalidad que se perpetuará por espacio de más de veinte años. Es entonces cuando se ejecuta, por fin, la regeneración urbana que tiene por eje la actual avenida de Aragón, que se erige en vía natural de penetración a la ciudad desde el norte, en conexión con el llamado en aquellos años "acceso norte".

Descripción

El proyecto alberga un programa escolar que cumple con todo lujo de detalles, mediante diversos volúmenes conectados entre sí que se adecuan al uso: diluyen la construcción en la parcela, espacio ampliamente ajardinado.

Un gran volumen, comparado con la menor escala de los demás, se sitúa en la esquina de la parcela, albergando en sus cuatro alturas la zona representativa: nivel de acceso liberado, planta de dirección y administración, planta de comedor y cocina y un último nivel con habitaciones. A éste se anexa el volumen en planta primera con las aulas. Una tercera pieza conteniendo el salón de actos cierra el arco que se crea en torno al acceso principal recayente a la avenida Blasco Ibáñez.

Inicialmente disponía, además, de cuatro pequeños pabellones con las aulas infantiles, y que en el transcurso del tiempo fueron derribados, dejando espacio para una postrera ampliación en los años ochenta. Conviene matizar que, con esta intervención, la propia identidad del conjunto original se vio afectada y desvirtuada, con un lenguaje y una materialización diversas a las originales.

La estructura se resuelve con perfiles metálicos que forman parte de la piel exterior y son absorbidos en el interior. La fachada es sincera mostrando la diversidad de materiales que la conforman, desde los perfiles metálicos hasta el ladrillo y los módulos de carpintería. Algunos elementos constructivos vuelan invadiendo el vacío y cerrando el conjunto a modo de marquesina.

Ese esmero y cuidado de los detalles y acabados se lee en las soluciones adoptadas en obra, verdaderos ingenios de artesano. El edificio posee un control sobre la luz y la temperatura mediante soluciones como dobles techos para conseguir una ventilación cruzada en las aulas o elementos precisos para evitar el retorno del aire viciado. Detalles que concede un alto grado de ejecución, conocimiento y dominio de la buena construcción.

Con todo ello, aparece este proyecto como un ejemplo refinado de arquitectura vinculada al verde, al espacio libre interior, ejemplo de arquitectura como relación interior-exterior, y acierto en la escala de todas sus partes entre sí, lo que le hace digno merecedor de ocupar una referencia como apuesta innovadora en una mirada de conjunto de la arquitectura valenciana del siglo.

Planos

Otras imágenes

Referencias

VV.AA. ( César Mifsut García ) Registro de Arquitectura del Siglo XX en la Comunidad Valenciana ISBN 84-87233-38-4

Informes de la Construcción, nº 125. 1960

L’Architecture d’aujourd’hui, nº 91. Marzo 1961

The Architect & Building News, nº 30. Julio 1963
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Editores y colaboradores de este artículo (¿Que es esto?)

- Alberto Mengual Muñoz - I.M.B. - jrselva - Lourdes -