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Casa Jacobs 1

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La Casa Jacobs 1, construida entre 1936 y 1937 para el periodista Herbert Jacobs y su familia en Madison, Wisconsin, fue la primera de las casas usonianas de Wright, diseñadas como viviendas de precio asequible que prescindían del garaje, de la mayor parte del sótano, de la ornamentación interior, de los radiadores, del material innecesario y de graneros y tierras, para ofrecer en cambio amplios salones con comedores y cocinas adyacentes donde toda la familia se podía reunir cómodamente.

Jacobs contaba con un modesto presupuesto de cinco mil dólares y Wright aprovechó la oportunidad para construir lo que se planteó como una vivienda de Broadacre City.

Wright planteó el proyecto con el reto de encontrar solución a una vivienda de precio asequible para la clase media tras la Gran Depresión, donde se obtuviera como resultado un diseño responsable unido al uso de la tecnología constructiva de forma eficiente.

Desde fines de la década de 1930 en adelante, en la fase final de su larga carrera, Frank Lloyd Wright construyó 26 casas unifamiliares, relativamente baratas, a las que bautizó con el nombre genérico de "casas usonianas”. El origen del nombre es oscuro, aunque se sabe que, para Wright, Usonia era una especie de utopía, una América ideal en la que todas las familias vivirían en casas unifamiliares aisladas suburbanas y poseerían un coche. Este panorama puede parecer no muy distinto a la América real, pero Usonia era una América diseñada por Frank Lloyd Wright. La casa Jacobs es la mejor de las casas usonianas, y la que más claramente representa la solución de Wright al problema de la casa pequeña.

La típica casa suburbana americana consiste en un volumen de dos plantas, a menudo una versión de un prototipo tradicional colonial, situada en el centro del solar, de forma que divide el jardín y deja a los lados espacios de escasa utilidad. La casa Jacobs es diferente: en forma de L, un solo piso, y ubicada en la esquina del solar, dando la espalda a la calle, para dejar el jardín entero hacia el interior. La distribución en planta es igualmente innovadora. Diez años atrás, antes de la Gran Depresión, una familia de profesionales como la Jacobs (él era periodista) habría contado con una persona de servicio. La cocina se habría ubicado donde no se la pudiera ver. Pero, para 1938, la cocina se había convertido en el dominio de la persona más importante del hogar: la señora de la casa, en este caso la sra. Jacobs. Por lo tanto, la cocina ocupa un lugar dominante en el centro de gravedad de la planta, entre la sala de estar y el ala de dormitorios. El comedor que antes era un espacio de carácter ceremonial, foco de la vida familiar y donde se recibía a los Invitados, ha desaparecido, y su función ha sido absorbida por la informal y relajada sala de estar. Instintivamente, Wright siempre tendió a unificar el espacio antes que a dividirlo, a dejarlo fluir libremente a través de toda la casa, sólo sujeto al sólido anclaje del hogar de ladrillo.

El volumen de la casa también es revolucionario, resultado de la aplicación de un sistema constructivo antes que adaptación de un tipo estándar. Las dimensiones están reguladas por una retícula de 0,6 por 1,2 metros en planta, y de 0,33 metros de altura en sección. En esto, la deuda con la arquitectura tradicional japonesa es obvia. Hay tres tipos de muro: de ladrillo, balconeras de vidrio a toda altura con marcos de madera y un panel sándwich especial, compuesto por un tablero de madera contrachapada revestido por ambas caras con franjas alternas de madera blanda y madera dura. La cubierta es plana y se desarrolla en dos niveles entre los que se dispone una franja continua de ventanas altas. El suelo consiste en una simple losa de hormigón, y carece la bodega habitual. La calefacción es por el sistema de suelo radiante, con los tubos de agua caliente alojados en la losa, lo cual constituye otra innovación. En cualquier caso, no es un sistema constructivo en el sentido industrial del término, ya que a Wright ni se le pasó por la cabeza montar una fábrica para producir casas usonianas en serie. Pero ahorraba tiempo en la redacción del proyecto gracias a la combinación de una retícula de referencia con un conjunto de detalles constructivos estándar, y permitía conseguir un equilibrio económico entre lo que Wright llamaba el "taller" y la "obra".

Las casas usonianas eran sólo relativamente pequeñas y baratas, y no estaban construidas para obreros, sino más bien para clientes de clase media que conocían el valor, tanto social como monetario, de contar con una casa proyectada por Frank Lloyd Wright. Sin embargo, Wright fue uno de los pocos grandes arquitectos del siglo XX que ejerció una influencia directa en el gusto popular. Sus proyectos se publicaron a menudo en revistas para el ama de casa y femeninas en general. Después de la guerra, rasgos usonianos tales como la planta libre, los armarios empotrados, la terraza ajardinada y el cobertizo para el coche se convirtieron en los auténticos símbolos de la cultura suburbana americana.


Planos

Otras imágenes

Situación

- Coordenadas: 43.058592, -89.441586. - Enlace para exportación de coordenadas: Geody. - Otros enlaces : GeoNames. Bing


Referencias

Columnadorica 3.jpgObras relevantes

Editores y colaboradores de este artículo (¿Que es esto?)

- Alberto Mengual Muñoz - I.M.B. -