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Abadía de San Víctor de Marsella

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Torre fortificada

La Abadía de San Víctor de Marsella (en francés: Abbaye de Saint-Victor de Marseille), fue fundada en el siglo V por Saint Jean-Cassien, se edificó cerca de las tumbas de los mártires de Marsella entre los que se encontraba San Víctor de Marsella ( 303 ó 304) que le dio nombre a la Abadía. Desde hace más de 1.700 años es uno de los lugares más importantes del Catolicismo situado en el sur de Francia.

Historia de la abadía

Durante el Imperio Romano, el lugar que ocupa la abadía fue, en primer término, una vía romana que, posteriormente, pasó a ser una necrópolis cristiana edificada para acoger a los mártires Volusianus y Fortunatus. Víctor, que fue martirizado (aplastado por una muela), por negarse a abjurar de su fe cristiana y que dio nombre a la abadía, fue oficial de una legión tebana compuesta solamente por cristianos que sufrieron las persecuciones decretadas por los emperadores Diocleciano y Maximiano en el año 303; según Euchére, que fue arzobispo de Lyon, a mediados del siglo V.

Respecto a los orígenes de la abadía, Jean-Baptiste Grosson, en 1773 en su « Recueil des antiquités et des monuments marseillais qui peuvent intéresser l’histoire et les arts » (Selección de las antigüedades y monumentos marselleses que pueden interesar a la historia de las artes) escribió:

El origen de esta iglesia se debe a la piedad de los primeros fieles. En principio no era más que una gruta o caverna muy alejada de la ciudad, que se hallaba en los viejos Campos Elíseos, u ossuarium de los marselleses, se utilizaba como un lugar de retiro para los primeros cristianos, así como para celebrar los Santos Oficios, y servía, asimismo, como sepultura para los mártires. Al lado de esta gruta (que actualmente se encuentra dentro de la iglesia inferior) hay una capilla dedicada a Notre-Dame de Confession, el altar mayor fue construído durante el mandato del emperador Antonino Pío (140). El cuerpo de Víctor, oficial de las tropas marsellesas, que murió martirizado el 21 de julio del año 303, bajo el mandato de Diocleciano, fue recogido por los feligreses que lo enterraron en dicha gruta.

Alrededor de esta gruta, situada fuera de las murallas de Marsella, fue erigido el monasterio por Jean Cassien hacia el año 415, y la iglesia se erigió en el año 440. Finalizada la Antigüedad, el auge de la Abadía de San Víctor de Marsella fue considerable. San Jean Cassien, monje en Belén, monje peregrino en Egipto, diácono de San Juan Crisóstomo en Constantinopla, sacerdote en Antioquía o Roma, se hallaba en la primavera del 416 en Marsella, donde el obispo Procule le retuvo con el fin de que instituyera la vida monástica en la orilla sur del Lacydon (el viejo puerto de Marsella). Desde finales del siglo X y hasta el siglo XVIII, los monjes benedictinos estuvieron al cargo de estos lugares. Es el establecimiento abadial más antiguo de Occidente.

Edad Media

Entrada al recinto

Desde al año 750 y hasta el año 960 San Víctor fue la residencia de los obispos de Marsella. Carlomagno hizo una donación (confirmada por Ludovico Pío y por su hijo Lotario I) a la abadía por medio de la cual obtenía el derecho sobre la sal y otras mercancías, así como los derechos de aduana y de anclaje de todos los navíos que llegaran al puerto de Marsella. Garantizada la pujanza de la Abadía por esta protección, Lotario asumió el control imperial de las regiones del Sur de Francia. Hacia finales del siglo IX – principios del siglo X, la potencia de la abadía benedictina de San Víctor de Marsella se vio gravemente mermada a causa de las incursiones bárbaras que la llevaron a la ruina. Honorato II, a cargo del episcopado de la ciudad en 948, pariente del primer vizconde de Marsella, reconstruyó la abadía y restableció la vida monástica. Pons I, obispo en 977 continuó su obra. El primer abad de San Víctor fue Wilfredus (o Guilfred) en 1005. Éste último reconstruyó la abadía, devastada por los sarracenos, logrando convertirla en un lugar próspero, reconocido y ejemplar que obtuvo del Papa Juan XVIII importantes concesiones que fueron confirmadas y ampliadas por diversos Papas.

Alrededor de 1020 y hasta el 1047, el monje Catalan Issarn fue el abad de San Víctor. El ascenso de la abadía fue espectacular: en 1040 el Papa Benedicto IX consagró la iglesia y, tras su fallecimiento, el 24 de septiembre del 1047, Isarn fue canonizado.

El 28 de septiembre de 1362, Guillaume Grimoard, abad de San Víctor, fue elegido Papa, tomando el nombre de Urbano V. Tras su muerte, acaecida en Aviñón sus restos fueron trasladados a San Víctor, convirtiéndose, desde entonces, en su benefactor.

Desde el año 1570 hasta 1588, Jules de Medicis fue el abad de San Víctor. Los historiadores sospechan que pudo haber robado la biblioteca de la abadía, cuyas obras eran conocidas tras el inventario que de las mismas se hizo en el siglo XII, especialmente unos manuscritos antiguos que desaparecieron. También se sospecha del Cardenal Mazarino abad de San Víctor en 1655, que pudo haber sustraído una parte sustanciosa de dichos libros.

Renacimiento

El 17 de diciembre de 1739 Clemente XII decretó la laicización de la abadía

En 1794 la abadía y las dos iglesias fueron despojadas de sus tesoros, las reliquias fueron quemadas, y desaparecieron el oro y la plata, los monjes se retiraron de la abadía que se convierte en un depósito para la paja y el heno y llegó a ser utilizada como cárcel. Según Joseph Marchant, si la iglesia se conservó fue gracias a la protección de los propios presos. Joseph Marchant, dejó suficientes testimonios que demuestran que el claustro sirvió para albergar a los soldados llamados Al-lóbriges.

Siglo XX

En 1963, la ciudad de Marsella y el Ministerio de Cultura, inician una restauración completa de la abadía que entra en el inventario de los monumentos históricos en 1997.

Enlaces externos

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Editores y colaboradores de este artículo (¿Que es esto?)

- Alberto Mengual Muñoz - I.M.B. -