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Arquitectura románica

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El Arte románico fue un estilo artístico predominante en Europa en los siglos XI, XII y parte del XIII. El románico fue el primer gran estilo claramente cristiano y europeo que agrupó a las diferentes opciones que se habían utilizado en la temprana Edad Media (romana, prerrománica, bizantina, germánica y árabe) y consiguió formular un lenguaje específico y coherente aplicado a todas las manifestaciones artísticas. No fue producto de una sola nacionalidad o región, sino que surgió de manera paulatina y casi simultánea en Italia, Francia, Alemania y España. En cada uno de estos países surgió con características propias, aunque con suficiente unidad como para ser considerado el primer estilo internacional, con un ámbito europeo.

Recibe el nombre de "románico" por su predecesor, el arte romano, cuando se pretendió dar continuidad al arte desarrollado por el Imperio Romano, y por coincidir su floración con la aparición de las lenguas romances (románicas o neolatinas, que surgen como una evolución del latín vulgar. Etimológicamente era el latín “hablado por el pueblo”).


Desarrollo

Desde el siglo VIII, una serie de acontecimientos históricos posibilitaron la renovación y expansión de la cultura europea: la subida al trono de Francia de los Capetos, la consolidación y difusión del cristianismo, el inicio de la Reconquista en la Península Ibérica y, fundamentalmente, el nacimiento de las lenguas románicas, son los hitos que marcaron este resurgimiento.

Sin embargo, el arte hasta alrededor del año 1000, cuando una expansión generalizada en los ámbitos económico y cultural propició un importante crecimiento demográfico en las sociedades occidentales, roturándose nuevas tierras y abriéndose antiguas rutas de comercio, que posibilitaran los caminos de peregrinación.

Toda Europa se vio invadida por una auténtica fiebre constructiva; se había conseguido formular un arte capaz de representar a toda la cristiandad: el románico.

El término románico, como concepto que define un estilo artístico, fue utilizado por primera vez en 1820 por Charles de Gerville, considerando con este término todo el arte que se realiza anterior al estilo gótico desde la caída del Imperio Romano; y por analogía al término ya conocido de lenguas románicas, el arte románico sucedía al arte antiguo tal y como las lenguas románicas eran las sucesoras del latín.

Posteriormente, la acepción de arte románico se fue restringiendo y pasó a designar el arte desarrollado en Occidente entre los siglos XI y XII, aunque todavía hoy siguen las controversias para determinar con exactitud la amplitud de espacio y tiempo que abarca este estilo.

En la definición de este primer arte europeo, es fundamental la reforma monacal realizada por la Orden cluniacense, como resultado de una revisión en profundidad de las comunidades benedictinas. El monasterio de Cluny, fundado en el año 930, se convierte en el gran centro difusor de la reforma, alcanzando rápidamente una gran expansión y consiguiendo que a través de sus monasterios el arte románico se difundiera por todo el mundo cristiano europeo. Antes de que la orden de Cluny capitalizara y extendiera este arte románico, ya se había desarrollado en Italia, en la región de Como, y en España, en Cataluña (Lérida, Gerona y Barcelona) y Aragón (especialmente en la provincia de Huesca), lo que se denomina el primer románico.

Los maestros de Como‏‎, con sus aparejos de albañil, su estructura de iglesia de una nave y sus populares bandas lombardas, así como los primeros abovedamientos de las iglesias catalanas, sentaron bases sólidas para un rico desarrollo de la arquitectura románica.

  • Piedra escuadrada pero no pulida
  • Cabeceras de semitambor adornadas con arquillos y bandas rítmicamente dispuestas
  • Los templos se cubren con bóvedas pétreas de cañón y horno
  • Las naves son más amplias y elevadas, al menos en comparación con antiguos edificios prerrománicos
  • Se emplean los pilares como sustentación
  • No hay figuración escultórica

La época dorada del estilo por su calidad y belleza (románico pleno), se extiende en la última mitad del siglo XI y la primera del XII, procedente de Francia y transmitido fundamentalmente a través del Camino de santiago.

  • Escultura en fachadas
  • Puertas
  • Ventanas
  • Canecillos

Durante la segunda mitad del siglo XII y la primera mitad del siglo XIII, a medida que las soluciones arquitectónicas se afianzan y mejoran, surge el tardorrománico. Una de sus expresiones es el llamado arte cisterciense, que se expande con las abadías de la Orden del Císter, expresando las concepciones estéticas y espirituales de Bernardo de Claraval‏‎ (ausencia de ornamentación y reducción a los elementos estructurales).

En la actualidad, algunos de los mejores conjuntos románicos de España se concentran en Castilla y León:

  • La Basílica de San Isidoro de León, considerado el mejor conjunto románico de España. Contiene la llamada Capilla Sixtina de este estilo.
  • El Románico palentino (del que se está barajando la posibilidad de declararlo Patrimonio de la Humanidad), destacando la comarca de Aguilar de Campoo y norte de Burgos.
  • La ciudad de Zamora, con una veintena de monumentos románicos, desde el siglo XI al XIII.
  • La ciudad de Ávila, con decenas de monumentos románicos destacando la basilica de San Vicente‏‎, por lo cual la UNESCO declaró los monumentos románicos de la ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Épocas del Románico

La época en que se considera que se desarrolla el estilo románico comprende los siglos XI|XI y XII sin exclusión de otros siglos pues aunque algunos edificios del siglo X tal vez ya puedan calificarse de románicos, se erigieron otros verdaderamente tales en diversas zonas (especialmente, en Asturias y Galicia) durante la época gótica hasta casi alcanzar el Renacimiento.

Exterior de la Colegiata de Santa Cruz en Castañeda, en Cantabria.

La división más común que puede mantenerse del estilo románico es entre el románico sencillo y el románico de transición dando a este segundo grupo un valor secundario y considerándolo como una variante del primero, con tal de incluir en él los edificios de aspecto románico que ostenten algunos arcos ojivales o apuntados sin cubrirse con bóvedas de crucería. Este segundo grupo empieza en el siglo XI pero no se hace común hasta mediados del mismo siglo e incluso entonces coexiste con el primero.

Cabe también distinguir por otro concepto el estilo románico en dos variantes con los nombres de sencillo y florido pues se observa que en la primera época del estilo hasta ya entrado el siglo XII, se presentan los edificios con relativa sencillez en los adornos de puertas y ventanas y con cierto aspecto de pesadez y tosquedad que van perdiendo a medida que avanza dicho siglo mas no puede establecerse esto como una norma constante por obedecer a muy diferentes causas regionales o locales la perfección y elegancia en las construcciones o por corresponder su filiación a distinta escuela artística. No obstante, la división entre románico sencillo y románico florido servirá en multitud de casos para determinar la cronología de los edificios de este tipo en una misma región o localidad que haya de estudiarse y desde luego se pueden atribuir en España al segundo grupo (correspondiente a mediados del siglo XII hasta bien entrado el siguiente) los edificios románicos que ostenten exuberancia ornamental o gran finura de ejecución de los detalles.

Componentes del estilo

Entre los elementos arquitectónicos que destacan en el estilo románico los más característicos del mismo son:

  • el pilar compuesto y de núcleo prismático.
  • el Arco de Medio Punto.
  • la cubierta de bóveda de medio cañón y de arista.
  • la cúpula poligonal sobre trompas.
  • los ábsides semicirculares en planta de cruz latina en las Iglesias.

A continuación otros de los elementos arquitectónicos propios el estilo románico:

Planta

Planta de la iglesia de San Martín en Frómista‏‎, Palencia (s. XI)

La planta típica de una iglesia románica es la basilical latina con tres o cuatro naves y crucero de brazos salientes. En el testero o cabecera, que siempre mira a Oriente, se hallan tres o cinco ábsides semicirculares de frente o formando corona, llevando cada uno de ellos tres ventanas en su muro. Y en los pies o entrada del templo se alza un pórtico o nárthex flanqueado por dos torres cuadradas. Pero así como las iglesias rurales o menores sólo constan de una sencilla nave y un ábside sin crucero saliente y sin torres junto a la portada, así las mayores sobre todo, las de grandes monasterios o los santuarios visitados por numerosas peregrinaciones suelen ofrecer muy amplio el transepto y crucero, como también tienen prolongadas las naves laterales en torno a la capilla mayor constituyendo la girola o nave semicircular que da paso a diferentes capillas absidiales, abiertas en torno de ella a modo de corona. Algunas iglesias tienen los brazos del crucero convertidos en sendos ábsides que con el central forman una especie de gran trifolio. Las iglesias de templarios y de otras órdenes caballerescas afines se hallan, por lo común, sobre planta poligonal o circular y son de escasas dimensiones. Asimismo, existen pequeños oratorios de planta circular que fueron capillas funerarias o que estuvieron unidas a fortificaciones como oratorios militares y no faltan otras que siguiendo el estilo o inspiración bizantina se disponen a modo de cruz griega y de cuadrifolio.

Contrafuertes

Los soportes característicos de un edificio románico son el pilar compuesto y el estribo o contrafuerte adherido exteriormente al muro. Los contrafuertes tienen por objeto reforzar los muros y servir a la vez de estribo o contrarresto a los arcos y bóvedas (servicio que también prestan los pilares compuestos): son visibles al exterior, lisos y de forma prismática. Pero cuando se adhieren a los ábsides aparecen frecuentemente a modo de columnas que sostienen el alero. Los muros están formados de sillarejo o de sillares desiguales con poca regularidad en las hiladas.

Pilares y arcos

Capitel románico.

El referido pilar monta ordinariamente sobre un zócalo cilíndrico o de poca altura y se compone de una pilastra simple o compuesta que lleva adosadas a cada frente o a alguno de ellos una o dos columnas semicilíndricas (o en vez de éstas, otras pilastras más estrechas) con objeto de dar pie a los arcos formeros y a los transversales o fajones. Dichas columnas tienen basa y capitel igualmente adosados al núcleo central prismático. Hay también columnas exentas y pareadas, de dos en dos, o de cuatro en cuatro pero no se hallan de estas formas ordinariamente sino en los claustros, pórticos, galerías y ajimeces.

Arcos en la iglesia de Saint-Saturnin, Francia.

Los capiteles románicos ofrecen especial interés por lo variado de sus formas y por las curiosísimas labores con que suelen decorarse. Algunos de ellos conservan reminiscencias clásicas de sabor corintio degenerado pero en su gran mayoría se forman de un grueso prisma o de un tronco piramidal o de cono invertido en cuyos frentes lleva esculpidas labores geométricas entrelazadas o motivos vegetales que en forma de hojas le rodean o asuntos simbólicos e históricos. Va coronado el capitel por un ábaco grueso el cual se halla casi siempre decorado con molduras u otros ornamentos propios del estilo y frecuentemente lleva por su parte inferior una serie de modillones cuadrados que parecen almenas. En las columnas geminadas o yuxtapuestas suele cubrir el ábaco a todo el grupo de ellas uniendo así sus capiteles.

Las basas de las columnas tienen la forma toscana o ática pero con el toro inferior ancho y aplastado y suelen llevar en las enjutas o ángulos del plinto una figurilla caprichosa o bien una garra que aparenta sujetar con el plinto la moldura curva o toro que en él descansa. En el siglo XII se ornamentan frecuentemente las basas con diferentes labores propias del estilo lo cual ya se usó alguna vez en la arquitectura visigoda (y mucho más en la romana) según se observa en la iglesia de San Pedro de la Nave.

Los arcos de construcción se apoyan inmediatamente sobre el referido ábaco y son de medio punto o peraltados y casi siempre dobles o triples, es decir, que cada uno de ellos consta de dos o tres semianilos adheridos uno debajo de otro siendo más ancho el de encima. Cuando se adorna con molduras propiamente dichas, se denuncia la segunda época del estilo y se presentan ellas en forma de un baquetón grueso, bordeando la esquina del arco. Propio asimismo de la segunda época (siglo XII) es el Arco Apuntado, también llamado ojival, que a veces se halla en edificios románicos como medio constructivo para disminuir el empuje lateral (sin que por esto sea indicio de estilo gótico si falta la Bóveda de Crucería) y nunca como ornamento. Se hallan, no obstante, en algunos edificios románicos, influidos por la arquitectura arábiga, arcos lobulados y entrelazados, ya ornamentales, ya constructivos. Pero estos últimos sólo en arcadas de claustros o en obras equivalentes.

Cubierta interior

Cubierta interior con bóveda de medio cañón.

La cubierta interior de la naves y estancias diferentes consiste por lo general en la bóveda de medio cañón – a veces, apuntada como los arcos – para la nave central; de arista o de cuarto de cañón para las laterales y de concha o de cuarto de esfera para los ábsides, alzándose sobre el crucero una cúpula poligonal apoyada en trompas (a estilo persa) que se colocan en los ángulos o rincones resultantes del encuentro de los arcos torales. Dichas trompas se constituyen por una bovedilla semicónica o por una serie de arquitos en degradación que hacen el mismo oficio. Algunas veces, según la escuela a que pertenezca el edificio, la nave central lleva techumbre de madera o carece de cúpula o por el contrario, la tiene verdaderamente esférica y elevada sobre pechinas a estilo bizantino. La dificultad y la diferencia mayor que se hallan en estos edificios estriban en el problema de combinar el abovedamiento de todas las naves con la iluminación suficiente de la central y, además, en dar al crucero o al encuentro de las naves un equilibrio muy estable y una cubierta proporcionada: las soluciones varias que se dan a este doble problema constituyen las diferencias principales de la escuelas arquitectónicas del estilo románico.

Cubierta exterior

La cubierta exterior o tejado insiste sobre las bóvedas mediante una armadura sencilla de madera que se apoya en ellas pero en el siglo XII se hace independiente esta armadura y es sostenida sólo por los muros para no cargar de peso las bóvedas y cúpulas. Sobre la cúpula poligonal del crucero se eleva una linterna prismática ya formando cuerpo con ella, ya estando independiente a modo de domo. Dicha linterna se termina por una cubierta piramidal, semejando el conjunto una torre de base ancha y poca altura que, a veces, ejerce también funciones de campanario.

Puertas y ventanas

Portada de la Colegiata de Castañeda, Cantabria.

Las puertas se hallan formadas por una serie de arcos redondos concéntricos y en degradación apoyados en sendas columnillas de suerte que todo el conjunto forma una especie de arco abocinado y moldurado contribuyendo al mayor efecto visual el mismo grosor del muro que suele formar allí un cuerpo saliente. Algunas portadas carecen de dintel y de tímpano pero por lo general se hallan provistas de uno y otro y entonces se esculpen sobre el último relieves simbólicos o iconísticos y a los lados de la portada o en las jambas y aun en el mismo arco abocinado se disponen variadas series de labores ornamentales en relieve, flanqueándose, a veces, con estatuas el ingreso en las iglesias más suntuosas.

Las ventanas se abren casi siempre en la fachada y en el ábside y algunas veces en los muros laterales. Son bastante más altas que anchas y terminan por arriba en arco doble, generalmente plano o de arista viva apoyado sobre columnitas como las de la portada y cuando estos arcos se rodean de molduras finas o baquetones o bien las ventanas han dejado la primitiva estrechez, pertenecen a la segunda época del estilo. Hay también ajimeces, óculos y pequeños rosetones, correspondiendo estos últimos al último periodo.

Se cierran las ventanas con vidrieras incoloras o de color en algunas iglesias suntuosas o con láminas traslúcidas de alabastro o yeso cristalino o con simples celosías de piedra perforada y en las iglesias pobres con simples telas blancas enceradas o impregnada con trementina. De aquí que hayan de ser poco extensas las ventanas de esta época (lo mismo que en la precedente) hasta que se fue ensayando y generalizando el uso de grandes vidrieras.

Cornisas

Las cornisas, lejano recuerdo de los clásicos arquitrabes forman como una imposta corrida sobre pilastras y muros y a continuación de los ábacos de los capiteles y adornan el frontispicio colocadas encima de la portada o debajo de la ventanas. Llevan adornos y molduras y a menudo (al igual que el frontón y el alero o tejaroz, que también son cornisas) están sostenidas por canecillos o por series de arquitos ciegos.

Ornamentación

Esculturas en el iglesia de Santa María, en Piasca, Cantabria.

La ornamentación típica del estilo románico se manifiesta principalmente en las cornisas, arquivoltas, capiteles, puertas y ventanas y consiste en un conjunto de líneas geométricas quebradas o en sisas, billetes, ajedrezados, dientes de sierra, puntas de diamante, lacerías, arquerías o arquitos ciegos, rosetoncitos, follaje serpenteante y otros motivos vegetales siempre estilizados o con escasa imitación de la naturaleza. También se utilizan los relieves y estatuas iconísticas, los mascarones o canecillos, los bestiarios (monstruosas figuras de animales) y los relieves simbólicos.

Se decoraban los muros interiores con varias pinturas de dichos motivos y de escenas religiosas o bíblicas y los pavimentos alguna vez con mosaicos. Por regla general, se halla íntimamente unida con la estructura en los edificios románicos su decoración escultórica, de modo que sirva ésta para acentuar los miembros más salientes de aquélla y no sea como vestidura postiza del edificio. No obstante, se observan en algunos edificios esculpidas varias figuras de monstruos como aplastados por las basas de las columnas o de relieve en el zócalo de las fachadas con idea evidentemente simbólica o moral ya que no la tienen arquitectónica.

Estructura

La estructura general de una iglesia románica puede inferirse de lo dicho sobre la planta, soportes y bóvedas. Sólo falta advertir que toda la composición interior se acusa exteriormente por los contrafuertes que señalan los tramos de la planta. Asimismo, por las impostas corridas que indican las divisiones de la alzada. Por las ventanas y arquerías, que responden a los triforios interiores o a sus equivalentes y a las diferencias de altura en las naves, etc.

En las fachadas bien dispuestas se advierte una gran cornisa sostenida por canecillos sobre la portada, una o tres ventanas o un rosetoncito en lo alto, dos o tres series de arquerías ciegas a diferentes niveles y un frontón o piñón bordeado por una cornisa en el término superior del muro.

La arquitectura románica en Europa

En Francia se dan todas las tipologías, y presenta el tipo clásico, no en vano aquí nace el estilo románico. Las fachadas de la escuela de Provenza son las más antiguas. Se construye en piedra. Las naves laterales hacen las veces de contrafuertes de la central. En el crucero se levanta torres o cimborrios de dos pisos. Su aspecto exterior es austero. Las iglesias más destacadas son las de San Trófimo de Arlés, San Víctor de Marsella y la Catedral de Aviñón. En la escuela de Langueloc aparecen las primeras iglesias de peregrinación, con cinco naves y girola. Templos importantes son: San Sernin de Toulouse y Santa Fe de Conques. El tipo clásico de románico se encuentra en la región central: la escuela de Auvernia. Las iglesias tienen ábside y girola. Las naves laterales tienen dos pisos, en los que se encuentra el triforio. La nave central tiene bóveda de cañón. Los arcos son de grandes dimensiones. Y las piedras utilizadas son de colores. Destacan las catedrales de Puy y Notre-Dame la Grande en Poitiers. En la escuela de Aquitania y el Perigord aparecen las cúpulas, como en la Catedral de Angulema y San Front de Perigueux. La escuela de Borgoña posee el modelo típico románico, el que más se difundió. Aquí se encuentran la abadía de Cluny, la Catedral de Autun y la iglesia de Vezelay. La Escuela del dominio real en la que se encuentra la iglesia de San Denis. Y la escuela de Normandía, que influiría en Inglaterra. Sus iglesias son más altas, armoniosas y, por la tanto, con más luz. En el exterior destacan las tres portadas, que corresponden a sendas naves. Destacan las iglesias de Sant-Etienne de Caen y la Trinidad de Caen.

En Italia hay una profunda influencia bizantina y de la arquitectura clásica. Se dan las escuelas de: Piamonte, Toscana y Lombardía con construcciones de ladrillo y un sistema triple de edificios, a la manera paleocristiana, de: iglesia, baptisterio y campanario. Destacan las iglesias de San Ambrosio de Milán, San Abundio de Como, San Zenón de Verona, San Miguel de Lucca, y las catedrales de Parma, Pisa y Módena. En la escuela toscana el mármol es el material constructivo por excelencia. En el exterior destaca la combinación de elementos arquitectónicos repetidos: franjas horizontales, arquillos ciegos y frontones y columnas.

En Alemania los edificios son muy grandes, altos y desarrollados en longitud, construidos en ladrillo. Los muros se rematan con arquerías. Persisten, aquí, las formas carolingias, con la planta basilical y las columnas de imitación clásica. La cubierta es plana, de madera y está pintada. Las naves se dividen por medio de hileras de columnas, que se alternan con pilares. Poseen dos ábsides, uno a cada extremo de la nave, esto obliga a abrir las puertas en los laterales del templo, por lo que carecen de fachada. Posee, también, doble transepto. Destacan las iglesias de Santa María de Laach en Colonia, el grupo de Ratisbona y las catedrales de Worms, Maguncia y Espira, y la Capilla palatina de Aquisgrán.

En Inglaterra se siente la influencia normanda, hasta el punto de conocerse también como estilo anglonormando. Los templos alcanzan una mayor altitud y longitud. Las naves laterales están separadas de la central por sendas hileras de pilares alternando con gruesas columnas. Los fustes tienen una decoración en zigzag. En el crucero aparece una torre que hace las veces de linterna. La cabecera suele ser cuadrada o utiliza el arco ojival. Destacan las catedrales de Winchester, Worcester y Durham, y la cripta de la catedral de Canterbury.

En Escandinavia también se nota el influjo normando. Las plantas son de cruz latina, con una torre en el crucero que hace de linterna. Destacan las catedrales de Lund, Uppsala y Trondheim.

En Bélgica la Catedral de Tournai anticipa el gótico.

La arquitectura románica en España

En España el románico está muy desarrollado, sobre todo en el norte. Se difunde a través del Camino de santiago, el más importante en las peregrinaciones. La conquista de Toledo asegura la paz al norte del Duero.

En Cataluña, que deriva del románico lombardo, utilizan un aparejo rústico, y ponen cuatro esferas en el ábside. Es la primera región española en la que aparece el románico. Destaca la construcción de grandes centros monásticos. Predomina el ladrillo como material de construcción. Los soportes son pilares o columnas sin capitel. En las cubiertas predomina la bóveda de cañón y arista. Las plantas son variadas, aunque predominan las basilicales, de tres o cinco naves, las de cruz latina y las circulares. Los adornos se reducen al mínimo. Destacan la iglesia de San Vicente de Cardona, y las catedrales de Solsona y Urgel.

En Navarra y Aragón se nota más la influencia de Cluny. Destacan las iglesias de San Juan de la Peña, San Salvador de Leyre, San Millán de la Cogolla y San Pedro de Lárrede. Son iglesias rurales de una sola nave, ábside semicircular y arcos ciegos. Es frecuente la presencia de torres altas y cuadradas, con ventanas en lo alto, que recuerdan a los minaretes árabes.

En León el románico engarza con la tradición asturiana, en la que se obtuvieron logros notables.

El románico del Camino de santiago es el más importante. Aparece la alternancia de pilares y columnas, el taqueado jaqués como motivo decorativo y la cúpula en el crucero. En España representa el románico pleno. Es un estilo auténticamente internacional, con un modelo clásico y un lenguaje común al del resto de Europa. El prototipo es la abadía de Cluny. Aquí encontramos las típicas iglesias de peregrinación, con tres o cinco naves, crucero, girola, absidiolos, tribuna, bóvedas de cañón y arista, etc. En Castilla y León predomina la planta basilical de tres naves. La central es más alta y ancha, y tienen triple ábside. En el camino de Santiago las iglesias son urbanas: la catedral de Jaca, monasterio de Silos, y las iglesias de San Martín de Frómista, San Isidoro de León y la catedral de Santiago de Compostela, aunque también las hay rurales; claro que son más pequeñas y de una sola nave, como las de San Esteban de Corullón, Santa Marta de Tera o San Esteban de Gormaz.

Hacia el sur encontramos influencias islámicas. Se trata de un románico tardío que dará paso al gótico. Ahora aparecen novedades técnicas inducidas por la reforma cisterciense, como las cúpulas sobre trompas o pechinas. El románico se hace definitivamente urbano. Destacan las catedrales de Zamora, Salamanca, Ciudad Rodrigo, Plasencia, Ávila, etc. En estos lugares, además de las catedrales, se construyen numerosas iglesias parroquiales.

También hacia el norte se extiende el románico, con un sentido más rural. Como las catedrales de Tuy y Lugo, y las iglesias de la colegiata de Santillana del Mar, San Estíbaliz de Lasarte o Santa María de Arbás.

Pero donde más se nota la influencia islámica es en el románico mudéjar, un arte urbano cuyos templos tienen la estructura de las iglesias cristianas y los motivos decorativos del arte islámico. Sin embargo, este arte no está dominado por la concepción cristiana de la vida, ya que son conversos, musulmanes y judíos, los que construyen estos templos. Destacan las iglesias de Sahagún, Arévalo, Olmedo y Toro. Aunque en su conjunto el arte mudéjar es contemporáneo del gótico.
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   » Alberto Mengual Muñoz

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