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Ramón Vázquez Molezún

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Ramón Vázquez Molezún
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Ramón Vázquez Molezún (La Coruña, 2 de septiembre de 1922 - Madrid, 1 de octubre de 1993) fue un arquitecto español.

En 1948 obtiene el título de arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid y prolongó sus estudios en Roma, pensionado en la Academia de España, entre 1949 y 1952 previo concurso ganado con el tema Proyecto para un faro votivo a la traslación por mar de los restos del apóstol Santiago. Allí no sólo tuvo ocasión de copiar obras del pasado con excelentes cualidades –Éxtasis de san Francisco de la capilla Raimondi; El día de la Resurrección, terracota de la sacristía de Santa María in Trastevere-, sino también ideó monumentos más orgánicos, dada su admiración por Gaudí –teatro al aire libre en homenaje a Gaudí (1950)-, y proyectos de restauración –templo de Baco (ermita de San Urbano), de 1951; incluso pintó con soltura numerosas acuarelas en sus escapadas por Europa.

En Roma estuvo influido simultáneamente por el espíritu clásico y por las nuevas tendencias, en especial por Ridolfi, Sartoris o Ponti. Los premios respaldaron sus propuestas, obteniendo en 1954 el Nacional de Arquitectura, por su proyecto funcionalista Museo de Arte Moderno que había realizado en Roma en 1951, y el Gran Premio de la X Triennale de Milán por el pabellón de España que realizó junto con Manuel Suárez Molezún y Amadeo Gabino.

A su vuelta, Molezún formó equipo con Corrales con quien ganó el segundo premio en el concurso de proyectos de la Facultad de Ciencias de Barcelona, y con la ejecución del Instituto de enseñanza en Herrera de Pisuerga, construido entre 1952 y 1955 en Palencia. Cuando idearon este instituto la carestía de materiales y las bajas condiciones presupuestarias podrían haberlos conducido a la aplicación de un estricto racionalismo; sin embargo crearon una imagen novedosa enfocada a los condicionamientos ambientales. Utilizaron materiales locales, como ladrillo o baldosas, y viguetas pretensadas con las que construyeron unos pabellones de cubiertas inclinadas, en alternancia, para evitar las lluvias y los efectos de la nieve. Cerraron la obra más al Norte y la acristalaron más hacia el Sur. Su funcionalidad, distribución y adaptación al medio, junto con la formalización decidida, al margen de los convenios establecidos, evidenciando el valor de lo estructural, supuso el primer éxito profesional del equipo.

A continuación, en 1956, el pabellón de España para la Exposición Universal de Bruselas de 1958, ganado en un concurso restringido, supuso su consagración internacional basada en la originalidad de la solución, su flexibilidad, la adecuación al problema planteado y lo sugerente de su formalización, que desarrolla la poética estructuralista de Herrera. Corrales y Molezún concibieron el pabellón como una estructura funcional que debía adaptarse orgánicamente a las irregularidades del terreno del parque Heysel de Bruselas, que era el lugar dónde se iba a celebrar la exposición. La parcela asignada a España tuvo que ser edificada en sólo un 60-70%, y presentaba desniveles y contornos irregulares, además de zonas de arbolado a respetar. En este caso se hizo necesaria una arquitectura desmontable y elástica. Así idearon una cubierta formada por elementos prefabricados autónomos en sustentación y desagüe. Esta cubierta, como módulo simple, la proyectaron en forma de sombrilla hexagonal y cóncava, formando con sus nervios unos triángulos (1,5 metros de lado) de trillaje ligero de madera y fieltro asfáltico con lámina de aluminio como impermeabilizante. Las aguas de lluvia descenderían a través de un tubo-columna de acero (133 milímetros de diámetro y 12 milímetros de espesor) que soportaba la sombrilla mediante sus seis nervios de sustentación. De este modo la planta general se originaba por la agregación de estos elementos autónomos y desmontables, cerrándose con ladrillo visto o grandes lunas de vidrio.

La capacidad de elasticidad y de plegamiento a cualquier topografía difícil se posibilitaba así enormemente, al tiempo que se creaban espacios muy matizados; rompiéndose de esta forma el carácter racional y frío con que estaba diseñado cada elemento autónomo. En 1967 el Ministerio de Agricultura acordó con la Comisaría de la Feria Internacional del Campo celebrar en Madrid el cambio de su antiguo pabellón (1950) de Carlos Arniches por este de los Hexágonos, confiando su reestructuración a José L. Fernández del Amo. Éste solicitó la colaboración de los autores con el fin de respetar al máximo la obra, los cuales ya lo habían montado en el recinto de la Casa de Campo con motivo de la Feria de 1959.

Con Corrales compartió premios y trabajó durante tres décadas aunque, en ocasiones, ambos proyectaron de forma independiente.

La adaptación al terreno también se puede observar en la residencia infantil de Miraflores de la Sierra (1957-1958, Madrid), obra posterior que realizarán con Alejandro de la Sota. Este edificio, que consta de dos partes, se adapta de forma natural al desnivel existente en el terreno dónde fue construido.

El Edificio Profidén (1960), en la carretera de Burgos, inauguró una etapa en la que los juegos volumétricos protagonizaron unas composiciones neoplásticas muy estilizadas.

Entre 1962 y 1965 construyeron el edificio de Selecciones del Reader’s Digest, un edificio de forma ecléctica, realizado a base de plataformas y en el cual destaca una soberbia combinación volumétrica en crescendo. Los dos arquitectos eran conscientes de las necesidades funcionales para un edificio de marcado carácter industrial; por lo que adoptaron una rigurosa trama modular, tanto para planta como para su estructura metálica.

En 1961-1962 construyeron la casa Cela de Palma de Mallorca, dentro de una estética afín al edificio de Selecciones. Sin embargo, en la casa Huarte de Puerta de Hierro (1965-1966, Madrid), Corrales y Molezún, al no depender de un reducido presupuesto, se inclinaron por una arquitectura doméstica menos encajonada, más orgánica y humana, más próxima a Aalto. El resultado fue una obra introvertida, de espaldas al mundo que la rodea y con vida abierta hacia tres patios interiores (de mayor a menor amplitud). Estos patios interrelacionaban cuatro núcleos de estancias y enlazaban con la más ancestral tradición del patio como corazón de la casa. La estructura era metálica y los cerramientos exteriores de ladrillo y plaqueta.

El Edificio Bankunión (1970), en el paseo de la Castellana, ganador de un concurso restringido, supuso un giro no sólo en su obra conjunta, sino en el panorama de la arquitectura madrileña que, con él, comenzó a ser posmoderna. El Banco Pastor, en la misma calle (1973), en colaboración con Rafael Olalquiaga y Gerardo Salvador Molezún, propuso una imagen híbrida, entre brutalista y "techno", que sirvió de inicio para caminos más individualizados de ambos autores. En esta línea, los edificios para RENFE (con Olalquiaga), de 1975, la Fundación Martínez Escudero (1977), y los proyectados para el Banco de España en Badajoz (1982) y Madrid (1984), se completan con los edificios de viviendas en la M-30 de Madrid (1980), que, comparados con los de Almendrales (1960) en colaboración con Carvajal, evidencian el cambio realizado por Corrales y Molezún a lo largo de su trayectoria. En ella, al menos dos viviendas unifamiliares (la casa Huarte de ambos y de 1965 y la Corrales, sólo suya, de 1977) suponen hitos de difícil superación, acompañados con alguna otra intervención magistral en este campo (edificio de viviendas en Balbina Valverde, de 1966, el Polígono Elviña en A Coruña de 1965, o el conjunto de Conde Orgaz, de 1976 sólo de Corrales).

Edificios singulares posteriores, realizados de forma separada (Facultad de Bellas Artes de A Coruña, de 1986, de Corrales, edificio ITT en la carretera de Barcelona, colaboración de Molezún con Felipe García Escudero de 1970, Fundación Barrié de la Maza en A Coruña colaboración de Molezún con Olalquiaga y Salvador Molezún de 1990) pone de manifiesto la capacidad formalizadora de ambos arquitectos, definiendo con sutileza la aportación de cada uno a la obra común, perfecta síntesis en la que el todo es más que la suma de las partes.

Su obra conjunta ha sido reconocida con la Medalla de Oro de la Arquitectura en 1992.

Premios

Referencias

  • Miguel Ángel Baldellou: Arquitectos en Madrid, Ayuntamiento de Madrid ISBN 84-7812-603-1
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Este artículo contiene información procedente de MCN Biografías (www.mcnbiografias.com).

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