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Arquitectura para crisis humanitarias (Remedios Vicent)

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Es fácil sucumbir ante los encantos de la arquitectura de grandes proyectos. Todos recordamos nombres de famosos arquitectos y tenemos en la cabeza imágenes impactantes de edificios imposibles, pero hay otra arquitectura que pasa de puntillas sin llamar la atención. Es el trabajo de unos pocos profesionales que, con poco presupuesto, gran conocimiento de la técnica y de los materiales, sensibilidad por el medio ambiente y mucho ingenio, intentan aportar soluciones habitacionales para momentos de crisis extrema.

Su trabajo lo encontramos sobre todo en concursos o exposiciones y en la mayoría de los casos, no llega a materializarse.

Frente a la arquitectura que corta la respiración y nos deja con la boca abierta, la realidad está dejando ver que otro tipo de construcción es necesaria: aquella que de verdad se preocupe por mejorar las condiciones de vida en situaciones extremas.

El cambio climático, las catástrofes naturales, las guerras y hambrunas hacen que cada vez sea más común toparnos con imágenes de campos de refugiados improvisados, sin las mínimas condiciones de salubridad; asentamientos que se pensaron para situaciones provisionales, pero que hace tiempo se convirtieron en definitivos.

Además, en las grandes ciudades, donde conviven sin mezclarse el primer mundo y un cuarto mundo en precarias condiciones, también es necesario un planteamiento serio para diseñar estrategias de construcción sostenibles en los suburbios empobrecidos.

Y no es fácil para los arquitectos, ingenieros, diseñadores y por supuesto, gobiernos coger el toro por los cuernos de la crisis habitacional. Según Josse van der Rest, Director de SELAVIP, las políticas de vivienda miran el problema habitacional desde el punto de vista del que las construye, en vez de ponerse del lado de los que sufren la falta de un techo.

Se suele pensar más en las casas en sí que en sus habitantes. Éstos, mientras tanto, tienen sus miras puestas en tener un techo urgentemente, no en hacer una casa que se vea bonita. Primero habitan y con el tiempo hacen mejoras.

Según Josse, el principal desafío para una política de viviendas para sectores empobrecidos es controlar los intereses creados. Los políticos quieren conseguir votos, los bancos prestar la mayor cantidad de dinero y muchos arquitectos prefieren construir proyectos vistosos en vez de atender con mayor urgencia las necesidades acumuladas de los que viven provisionalmente en campamentos.

No hace falta profundizar mucho en la realidad mundial para detectar que, en los últimos años, ha crecido exponencialmente el número de desplazados y refugiados que necesitan este tipo de construcciones.

Guerra en Kosovo, Irak y Palestina, hambrunas en África, terremotos en Irán y Pakistán, tsunamis en Asia, imparables movimientos migratorios de los habitantes del Tercer Mundo en busca de mejores condiciones de vida, ya hacían urgente trabajos en este campo.

Pero han tenido que producirse los dramáticos huracanes en Estados Unidos para que gobiernos, instituciones y profesionales se hayan dado de bruces con este tipo de realidad, más propia de países en estado de emergencia que de sólidas economías que presumen de altos estándares de calidad de vida. De repente, parece que todo el mundo se está poniendo manos a la obra con el objetivo de mejorar las condiciones de habitabilidad en situaciones de emergencia.

Los que llevaban mucho tiempo trabajando sobre el tema ven cómo su trabajo se reconoce, se les escucha, se les premia e incluso sus proyectos comienzan a salir a la luz.

Además, jóvenes profesionales con poca fama y buenas ideas encuentran su hueco en un panorama arquitectónico donde interesa sobre todo ser ingenioso, conocer los materiales, y tener gran conocimiento de la realidad social para la que se construye.

Una de las instituciones que más tiempo lleva trabajando en este sentido es Architecture for Humanity. Fundada en 1999, ha creado un canal mediante competiciones, talleres, foros educativos e Internet, para que arquitectos de todo el mundo puedan ayudar a las comunidades necesitadas. Ha colaborado en Kosovo, África Subsahariana, Siyathemba, Tanzania, Sumatra y, por supuesto, en las zonas afectadas por el Huracán Katrina.

Ha publicado el libro Design Like You Give A Damn, donde se hace una selección de proyectos innovadores para situaciones de crisis. Además, con su proyecto Silver Lining y bajo una licencia de Creative Commons, plantea compartir, con todos los profesionales que lo necesiten, herramientas libres de derechos para ser utilizadas en construcción humanitaria.

También Shelter for Life, Habitat for Humanity International, y Arquitectos sin fronteras participan en procesos de reconstrucción integrales. No sólo se ocupan de la vivienda, sino también de infraestructuras, teniendo en cuenta la sostenibilidad, el urbanismo y el medio ambiente.

La asociación The Americam Institute of Architects educa a sus asociados sobre la enorme responsabilidad que tienen los arquitectos en casos de desastres y cómo deben asumir sus nuevas responsabilidades.

Y organizaciones como The Housing and Urban Development Corporation (India), el Hogar de Cristo (Ecuador) y la Unión Nacional de Mujeres Saharauis (Campos de refugiados del Sáhara), trabajan en problemas habitacionales específicos de sus países.

También arquitectos de prestigio, muestran interés por estos planteamientos. One Smal Projects, una iniciativa del arquitecto Wes Janz, da a conocer soluciones ingeniosas que personas anónimas han ideado para solucionar su problema habitacional. En la exposición Building Solutions, se muestran soluciones constructivas humanitarias para las zonas afectadas por el Katrina.

El consagrado arquitecto Shigeru Ban ha sido el creador de los pabellones iglesias y casas de tubos de cartón que fueron utilizados en el terremoto japonés de Kobe en 1995. También ideó las casas de papel para los campos de refugiados de Ruanda.

Desde 1992 hasta su muerte, Samuel Mockbee (Sambo) construyó casas en su taller Rural Studio utilizando materiales reciclados donados o muy baratos, llevando al límite la arquitectura en términos estéticos, técnicos y medioambientales.

A la convocatoria Reinventing the Crescent para rehabilitar espacios públicos de Nueva Orleans, han acudido nombres tan relevantes en el panorama arquitectónico actual como Frank Gehry, Zaha Hadid Reiser + Umemoto o Daniel Libeskind.

Pautas para la construcción humanitaria

Según el artículo There's No Place Like Home, de la revista Slate, para construir en estados de crisis hay que tener en cuenta varios puntos:

- que se va a producir una movilización y evacuación de grandes poblaciones hasta que la situación de peligro cese.

- que a esta población hay que reubicarla en edificios comunitarios no diseñados para esos fines.

- que hay que construir pensando en la provisionalidad para evitar una incorrecta utilización definitiva y que además, estas edificaciones provisionales deben ser reutilizables, desmontables y fáciles de transportar y adaptar a otros terrenos.

Parece que estas premisas no se tuvieron en cuenta en el caso del huracán Katrina. El FEMA adquirió 100.000 unidades de caravanas como viviendas provisionales a las cuales no se pudieron dar uso porque se olvidaron de una estricta prohibición federal contra la utilización de viviendas móviles en zonas con riesgo de inundación.

Una vez superada la situación de emergencia, hay que pensar en la reconstrucción o la edificación de nuevos hogares. En este caso, hay que plantear una edificación barata, aunque duradera, sostenible, respetuosa con la naturaleza y, si se puede, que contenga algún rasgo identificable con la arquitectura autóctona.

Otra situación de conflicto humanitario donde la arquitectura tiene mucho que aportar es en el alojamiento de los centenares de millones de habitante rurales que se mueven a las grandes urbes en busca de un futuro mejor.

Estos inmigrantes no viven exactamente en el centro urbano, sino en inmensos suburbios sin la infraestructura necesaria para ser habitables y en la que muchas veces se recurre a la ocupación ilegal de la vivienda.

Ejemplos de esta tipología de ciudad son las grandes urbes de Asia, masificadas y estandarizadas, sin calidad, basadas en la rápida construcción de rascacielos que destruyen a su paso tejido histórico y campos de cultivo; o los extrarradios franceses, que crecieron sin conexión de transporte ni espacios públicos para aislar y controlar a los que no se quería tener cerca.

Algunas soluciones habitacionales pasan por mejorar la calidad de la edificación de estas zonas deprimidas de la ciudad, monumentalizar las zonas comunes, facilitar la accesibilidad al centro, realizar eventos que fomenten la integración y, además, dar color a la arquitectura huyendo del triste gris.

Casos prácticos

Gran parte de las propuestas arquitectónicas humanitarias han surgido tras el huracán Katrina y, en la mayoría de los casos, no han visto ni verán la luz.

Inagotables ideas surgen de los arquitectos que participaron en el Open Architecture Network. Ejemplos como las casas IADDIC Shelters, la Low Tech Balloon System, la Hexayurt Shelter o la Portable Transient Shelter Pods ilustran a la perfección lo que puede ser una operativa casa provisional. El proyecto de vivienda Maku, la Biloxi Model Home, la Desporte Residence, la Robinson Residence, la Casita Segura, la Odom Residence o la Extreme Housing son más adecuadas para periodos habitacionales definitivos.

La Pallet-House fue construida para la guerra de Kosovo con palés de mercancía, lo que la hace ser barata, fácil de instalar y ecológica.

La Architectural Record y la Tulane University’s School of Architecture han organizado un concurso para soluciones habitacionales en Nueva Orleans. Destacan el Eight Inc, un edificio proyectado para zonas donde se necesita gran concentración de casas, y la Michelle Jellison, una casa de dos plantas a partir de elementos prefabricados que respeta el tipo de construcción autóctona. Similar es el planteamiento de la casa prefabricada HELP, del arquitecto Carib Daniel Martin, consigue, gracias a su porche de madera, un aspecto de lo más acogedor.

El senado americano ha comprado 20.000 unidades del Katrina Cottage, un modelo de casa de construcción barata, fácil de montar y que se parece a las construcciones tradicionales de la zona.

Las construcciones del Monolithic Dome Institute ya han probado su eficacia en situaciones extremas. Su forma de casquete y sus resistentes materiales han hecho posible su supervivencia en varios huracanes del pasado. Destacan las Dome Churches y las Monolithic Dome Homes, además de escuelas, superficies comerciales e instalaciones deportivas.

La exposición de 2004, House of the Future, sorprendió por la innovación de sus propuestas de casas prefabricadas. Casas fáciles de transportar, comprometidas con el medio ambiente, con sistema de agua reciclada, uso de la energía solar y una moderna apariencia. Los 6 prototipos presentados fueron: Steel House, Concrete House, Timber House, Glass House, Clay House y Cardboard House.

Un año más tarde, en 2005, la Federation of American Scientists (FAS) construyó un modelo de casa para trasladar a África. Con dos habitaciones estaba fabricada en ThermaSAVE, un material resistente a los terremotos y huracanes y que conserva la energía.

Una de las casas con más repercusión mediática ha sido la Future Shack, de Sean Godsell. Es un contenedor reciclado al que se le ha añadido un tejado exento a dos aguas. Se adapta a situaciones de desastres naturales y por su fácil montaje es muy apto para campos de refugiados.

Cuatro ejemplos de casas provisionales que tienen en común la rapidez de su montaje son la construida con el sistema BiniShelter, de instalación inmediata y que tiene aspecto de casa tradicional con tejado a dos aguas; la japonesa, con apariencia más tecnológica y redondeada, que se construye en un día; la africana, de materiales reciclados y de deshecho, se monta exactamente en 5 minutos, y por último, la casa de papel, utilizada cuando el terremoto de Pakistán y el huracán de la Isla de Granada, que se monta en 15 ó 20 minutos y dura unos 18 meses.

Los arquitectos españoles Cubo Arquitectos han diseñado la ingeniosa House Made Of Doors, cuyo principal elemento de construcción es la puerta básica, comprada en un almacén de construcción.

En las grandes ciudades se pueden encontrar algunas propuestas para suburbios deprimidos que están funcionando con éxito, aunque la mayoría no pasarán del proyecto.

En los Docklands de Londres se han materializando las Containers Cities, edificios construidos con módulos de contenedores reciclados que han sido ensamblados para formar una pequeña comunidad en la que se habita o trabaja dentro de los espacios diáfanos de estos coloridos módulos prefabricados.

La iniciativa Global Peace Containers da sentido al uso de los contenedores con una misión: reciclarlos y utilizarlos como escuelas, clínicas, centros para la comunidad y, por supuesto, casas.

Hasta la compañía de bolsas Freitag se ha sumado a la idea de reciclar contenedores, esta vez para construir con ellos su tienda en Zurich.

En algunas ciudades de Holanda se están instalando las Spacebox un tipo de casa semipermanente, parecida a un contenedor, con muy buenos acabados, y que se puede transportar con relativa facilidad. Se está pensando utilizarlas para dar alojamiento a los vagabundos de Ámsterdam.

También Ikea está ampliando su negocio a la construcción de casa prefabricadas. Sus BoKlok están diseñadas con una filosofía similar a la de sus muebles: tecnología avanzada y estética a un precio barato, ideales para suburbios con espacio.

Otras propuestas como la casa O2 Sustainability Treehouse, colgada de un árbol; la cuidad Waltropolis, contenida dentro de una construcción tipo WalMart; o el proyecto Habidite, que plantea construir en fábricas pisos en serie, son proyectos que, bajo una apariencia más bien artística, esconden soluciones de edificación muy interesantes.

Planteamientos desde el arte

En el artículo “Arquitectura: Los artistas proponen soluciones más innovadoras que los arquitectos” se mencionan algunas soluciones interesantes,planteadas por artistas plásticos, y que no tienen nada que envidiar a las de los arquitectos:

La Instant-Home, de Valeska Peschke, es una casa hinchable de 12 m2. La Cartonhouse, de Oskar Leo Kaufmann, es una estructura de cartón con forma de casa tradicional. Mobile linear House, de Acconci Studio, propone un conjunto habitacional de 6 viviendas ensambladas unas a otras contenidas en un camión de gran tonelaje. El Módulo de emergencia, de C. Ugarte y J. G Brugnol, parte de 5 estructuras modulares que se recubren de lonas, telas y productos baratos y fáciles de encontrar en cualquier país.

Ante necesidades habitacionales extremas, el ingenio es parte de la solución, ya venga de arquitectos, artistas o particulares. Lo que de verdad importa es que el resultado sea una vivienda digna, donde personas que están pasando la peor experiencia de sus vidas, puedan desarrollarse con cierta dignidad.

Referencias

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